Durante un recital del pianista japonés Kei Chan, algo inesperado interrumpió el concierto: un teléfono empezó a sonar entre el público.
Muchos se habrían molestado.
Muchos habrían parado el concierto.
Pero él hizo algo distinto.
Escuchó el sonido… lo repitió… lo transformó…
y en cuestión de segundos lo convirtió en música, improvisando una pieza tan hermosa, intensa y emocionante que terminó siendo una pequeña obra maestra.
Es un recordatorio poderoso de algo que olvidamos a menudo:
no podemos controlar todo lo que ocurre en la vida, pero sí podemos elegir cómo reaccionamos.
A veces lo inesperado interrumpe nuestro ritmo.
Y otras veces… si sabemos escucharlo, puede convertirse en parte de la melodía.
Guarda este video para recordarlo cuando algo no salga como esperabas.🤍
@natural_bluee La tengo y no es muy buena para los que tenemos barba de verdad, además no es suave, deja bastante que desear, al menos no es muy costosa y no duele tanto el bolsillo.
Todo un maravilloso regalo para aquellos que crecimos con los seriales policiacos de los 70, Starsky & Hutch y la música de Lalo Schifrin ❤️
Maravilloso extracto del fantástico "Remarkable Guide to the Orchestra" de #BillBailey