Hay tanta mierda por destapar en el país, que el COVID-19 pasará a ser un día en el parque de diversiones. La narcoviolencia no tiene aún fecha de vigencia, antes de López Obrador ya estaban los gobernadores y alcaldes "llevando agua a sus molinos".
Eso nadie lo puede negar.
Tengo unas ganas inmensas maniacas y depravadas de sentir el apretamiento de la cavidad de un culo de hembra, y ser testigo ocular del arremangamiento del prepucio hasta sentir un orgasmo mierdenal.