Pretende el ministro excusar sus acusaciones de prevaricación a los magistrados del Supremo diciendo que los jueces también hacen mal su trabajo y que él tiene libertad de expresión y opinión. Plantea dicotomías falsas.
Por supuesto que hay jueces que no hacen bien su trabajo, pero prevaricar es mucho más que eso, es dictar a sabiendas una sentencia injusta. Las opciones, por tanto, no son hacer bien tu trabajo o prevaricar. Hay mucho gris en medio.
Así mismo, la libertad de expresión no avala el insulto ni la acusación de cometer delito. Las opciones no son callarse o hablar para insultar. Él puede expresar su desacuerdo con la sentencia y decir que le parece injusta, pero no atacar a los jueces.
Pero si opta por ese camino, claramente está queriendo enfrentar al poder judicial. Quiere que la ciudadanía perciba la dialéctica Gobierno-Jueces como una lucha. Y no. El poder judicial no tiene ningún problema con el poder ejecutivo.
Aunque parece que el poder ejecutivo sí tiene un problema con el poder judicial.
Mi PAKI de confianza te consigue la CITA PRESENCIAL que necesites en 1 día.
99 euros para el día siguiente.
50 euros para 3-5 días
20 euros para 10-15 días
https://t.co/nJsjRrtZSp
“Abrazo, Leire”; “gracias, Leire”; “Leire, cierto, corregido; por eso lo he vuelto a retuitear”; “Leire, ya me contaréis”.
Pero resulta que ahora, ningún contertulio de TVE, conocía -de nada- a Leire Díez.
Ninguno, “esa señora de la que Vd. que me habla”, les falta decir.
'Soy socialista de cuna'.
Dos cosas me llaman la atención de estas declaraciones:
- Por una parte el empeño que tienen los socialistas en hablar de alguno de sus abuelos... suelen olvidar que todos tuvieron cuatro y que, dado que vivieron una guerra civil, lo más probable es que los tuvieran en ambos bandos (y si no a los abuelos a los tíos abuelos...).
- Por otra parte el pedigree del que hacen gala al recordar solo a los abuelos que encajan en su relato; eso me hacer a mi recordar a mi abuela, que no sé si lo era de cuna o no pero era socialista hasta que dejó de serlo: siempre iba a votar, consideraba una irresponsabilidad no hacerlo (supongo que porque recordaba muy bien cuando no se podía votar) y votaba siempre al PSOE porque era el partido que ayudaba a progresar a los pobres, era el suyo, no el de los militares y gente bien de Ferrol que hacían encargos a su padre, ebanista él, y luego no le pagaban... Eso fue así hasta que el PSOE aprobó las pensiones no contributivas porque al recordar como ella contribuyó durante 15 años aguantando las chuflas de otras mujeres en su misma situación que le decía que para qué pagaba, que la pensión iba a ser una birria (agraria) y que ya tendrían la de los maridos... Cuando llegó el momento de la pensión ella cobró la agraria y las que no cotizaran, a pesar de tener la pensión de los maridos, la no contributiva que era prácticamente lo mismo. Mi abuela dejó de votar al PSOE porque lo que ella era de cuna era progresista y currante así que no votaba a quien le tomaba el pelo...
Ser de la ideología que sea y serlo de cuna es hurtarse el derecho y la obligación de pensar por uno mismo, de ser racional, crítico y, en lo posible, objetivo... Eso, o es que se vive muy bien siendo socialista de cuna, que también puede ser.
Un pasatiempo habitual entre los españoles consiste en buscar en la hemeroteca al Pedro Sánchez del pasado criticando comportamientos desplegados por el Pedro Sánchez del presente. Esto, por una parte, consolida la imagen de un presidente del gobierno contradictorio y multipolar hasta el punto de la psicosis: de tanto desmentirse a sí mismo se diría que nunca ha pisado el suelo de la realidad. Sin embargo, lo inabarcable de la cintura moral del líder socialista también puede generar la sensación de que en algún momento, en algún lapso infinitesimal de su multiverso infinito, ha existido un Sánchez sensato, un Sánchez cargado de razones, un Sánchez que hiciera realidad aquello de que incluso un reloj averiado acierta la hora dos veces al día.
No es así. Una de las características de la psicosis es que nada de lo que dice o hace el psicótico puede interpretarse de forma aislada. Cada una de sus palabras y cada uno de sus actos forman parte de un sistema cerrado de significados cuya coherencia no depende de la realidad que lo envuelve, sino de su propia necesidad patológica. Por eso resulta inútil rescatar al Sánchez de ayer para oponerlo al Sánchez de hoy. El primero no refuta al segundo porque ambos son manifestaciones distintas de una misma lógica enferma.
Cuando el socialista implacable dijo que la amnistía no era constitucional, cuando el regenerador de la democracia afirmó que no presentar Presupuestos Generales era motivo de sobra para convocar elecciones o cuando el adalid de la honradez y la transparencia aseguró que un presidente debe hacerse responsable de la corrupción de aquellos en quienes ha puesto su confianza, el inmoral Pedro Sánchez no estaba tomando una posición moral, sino que estaba sirviéndose de la palabra como coartada para llevar a cabo todas sus inmoralidades futuras.
El líder del PSOE nunca ha traicionado unas convicciones porque jamás ha reconocido otra lealtad que no sea la de su propia supervivencia política. Por eso la hemeroteca no es el archivo de sus contradicciones, sino el inmenso catálogo de sus disfraces. Cada vez que los españoles creen haber encontrado en el Sánchez del pasado un aliado contra el Sánchez del presente, cometen el error de aplicarle al personaje criterios de persona y caen en la trampa de haberse creído una de sus muchas máscaras.
Hayek nunca perdoou Friedmann
Milton Friedman carregou esse peso até o último dia. Não foi um erro qualquer. Foi o erro que ajudou a construir o Estado que ele passaria a combater pelo resto da vida.
Em 1943, em plena Segunda Guerra, o Tesouro americano precisava de dinheiro constante e previsível para financiar o esforço de guerra. Um jovem economista chamado Milton Friedman, trabalhando na divisão de pesquisa tributária, foi um o arquiteto do sistema de retenção na fonte.
A solução parecia genial na época: em vez de esperar o contribuinte pagar o imposto no final do ano ou em parcelas trimestrais, o governo passou a abocanhar sua parte direto no contracheque, antes mesmo que o salário chegasse às mãos do trabalhador.
Antes disso, a tributação tinha rosto. O americano comum sentava à mesa, pegava a caneta e escrevia um cheque real para o governo. Se ganhava 60 mil dólares por ano, via de fato os 75 mil que produzia e entregava 15 mil ao Tesouro em prestações visíveis. Cada aumento de imposto era sentido imediatamente no bolso. A dor era concreta. Os políticos viviam sob pressão constante para justificar cada dólar gasto, porque o eleitor sentia a extração em tempo real.
A retenção na fonte transformou essa perda concreta em uma abstração contábil. O governo virou um coletor de impostos não remunerado. O trabalhador recebe o holerite já “limpo”. O custo da máquina pública desaparece da percepção imediata. Pior: quando chega a hora da declaração e o governo devolve parte do que reteve a mais, milhões de pessoas comemoram o “reembolso” como se fosse um presente de generosidade estatal. Esquecem que é o próprio dinheiro delas, emprestado ao Tesouro sem juros durante o ano inteiro, enquanto o governo já gastou tudo.
Esse mecanismo anestesiou a principal força que, historicamente, limitava o crescimento do Estado: a dor da tributação. Quando o imposto não dói na hora de pagar, o eleitor para de cobrar. Daí florescem as distorções que você vê até hoje: gastos estapafurdios, subsídios bilionários para produzir, salários e privilégios para congressistas que mal aparecem no plenário. Quando a conta não chega de forma palpável, a festa dos gastos continua indefinidamente.
Friedman reconheceu o monstro que ajudara a criar. Em suas memórias, escreveu com sua honestidade habitual:
“Na época, concentrávamo-nos apenas no esforço de guerra. Não nos ocorreu que estávamos desenvolvendo a maquinaria que tornaria possível um governo que eu viria a criticar severamente por ser grande demais, intrusivo demais e destruidor da liberdade.”
E concluiu, com amargura:
“A estrada para o Leviatã está pavimentada de boas intenções.”
Ele passou a defender abertamente o fim da retenção na fonte em tempos de paz. Queria que os cidadãos sentissem o peso real dos impostos para que pudessem exercer controle efetivo sobre os gastos públicos. Queria que o custo da política voltasse a ser visível.
Foi exatamente isso que Hayek nunca perdoou.
Para o autor de O Caminho da Servidão, não existia justificativa, nem mesmo a guerra, para criar um mecanismo que tornasse o custo da coerção estatal invisível ao cidadão. Hayek entendia que a liberdade não sobrevive quando o Estado consegue extrair recursos sem que o contribuinte sinta a extração. A retenção na fonte não era apenas uma ferramenta técnica eficiente. Era a institucionalização da cegueira fiscal: o truque perfeito para que o governo cresça sem que ninguém sinta o corte.
Hoje o sistema está tão naturalizado que parece eterno. Mas a verdade permanece incômoda: enquanto o contribuinte não sentir na pele o que o Estado tira dele, a accountability vira ficção. Os políticos continuam gastando o que os eleitores não sentem que estão pagando. E o Leviatã segue crescendo, alimentado por uma anestesia que um dia foi vendida como medida temporária de guerra.
Friedman admitiu o erro. Hayek teve a lucidez de não perdoar. Resta saber se nós vamos continuar fingindo que o crime perfeito nunca aconteceu.
Para q comprendáis la importancia d manejar los medios y la comunicación:
Si COPE, SER, MARCA, El Mundo... hubieran puesto el mismo empeño en señalar al Barsa cuando se destapó lo d Negreira q el q han puesto en intentar aupar a Riquelme a la presidencia del Madrid, el Barsa habría sido descendido a 1ª RFEF automáticamente. No tengo ninguna duda.
En estas elecciones han conseguido q Riquelme no haya sido vapuleado, y eso ya es mucho.
Y por supuesto q si el RM hubiera pagado durante 17 años al vp del CTA, esta gente habría generado una presión social d tal calibre q habría acabado derivando en un descenso.
Son enemigos del Real Madrid. Yo no tengo ninguna duda.
Ahora lo único q falta es q Florentino utilice las herramientas q tiene el club a su alcance (800 millones d seguidores en redes sociales) para contrarrestarlo.
Y por qué Florentino quiere vender un 5/10% de una sociedad en la que incluya los activos del club?
Ya lo ha dicho él. Con ello quiere evitar que nos expropien los derechos e ingresos del RM
Aquí unos ejemplos:
1/17