Hoy fui a la psicóloga y me comentó algo de lo que yo le había contado la sesión anterior que ni siquiera yo me acordaba que le había contado. Y sentí una paz, una cosa que no puedo explicar. Porque digo "me escucha". Es su laburo obvio pero sentí que le importo.
Si algo le pido a la vida es dominar el arte de decir que no. Y decirlo siempre con respeto: no puedo, no quiero, no sé, en este momento no estoy disponible, no me hace feliz. Y hacerlo sin culpa, sin miedo, cerrando los ojos y durmiendo en paz.
Ustedes son muy chicos pero hubo una época en que la imbecilidad era algo que se llevaba en silencio, en el fuero interno, protegido por un manto de vergüenza y decoro. Hoy en día la imbecilidad es como una medalla en el entreteto sudado del cibertetón promedio.
Así es como se supone que debemos seguir yendo a trabajar, viviendo y preocupándonos por nuestros problemas diarios, cuando el mundo cada vez más se está yendo al carajo. 🥴