Lanza una piedrecita más contra la ventana de @pesadacorona.
—Pst, ¡Enzo! Venga, ¡ábreme de una vez! —exclama entre susurros.
En una bolsa colgada del brazo, lleva un regalo para el príncipe y unas galletas de jengibre que espera le permita compartir con él.
Lanza una piedrecita más contra la ventana de @pesadacorona.
—Pst, ¡Enzo! Venga, ¡ábreme de una vez! —exclama entre susurros.
En una bolsa colgada del brazo, lleva un regalo para el príncipe y unas galletas de jengibre que espera le permita compartir con él.
Aquel tipo de eventos eran ya como una especie de ritual por el que debía pasar con naturalidad, como si no se sintieran como exponer un trozo de carne a un grupo de carroñeros hambrientos: una situación estresante por la que debía transitar como si nada, »
@pesadacorona < tintada de pánico y terror, esperando que el italiano le diese la razón. No deseaba que Enzo lo soltase, no se sentía tranquilo del todo aún.
No debería estar sintiéndose tan a salvo en brazos del italiano… Se suponía que había dejado eso atrás. Por el bien de todos y por >
@pesadacorona < podría haberlo dicho de manera sarcástica, con el fallo de que los pulmones aún no le dejaban usar tonos con normalidad—. Ay, creo que voy a sentarme un rato: me van a matar los gemelos. Lorenzo, apiádate de un inválido y no me obligues a responder a esas preguntas —añadió.
@pesadacorona El príncipe sueco estaba rojo también, pero bien podía deberse solo a la carrera que había dado. Respiraba aún con dificultad cuando dijo:
—¿Yo? ¿Venir corriendo? Qué va, ¿qué te hace pensar eso? —Su actuación no fue la mejor, era una mentira que se desmontaba sola. Aunque >
@pesadacorona —¿Cómo que vas a…? ¡Agh!
Al poder escucharlo ya e incluso verle, colgó y dio un último acelerón, lo que sus piernas cansadas le permitieron. Faltándole el aliento, se acercó a Enzo e intentó espantar al ave mientras tiraba del príncipe para que se levantase.
—Sh, sh, ¡fuera!
Sentado de cualquier manera, viendo vídeos en su móvil, se sorprende al recibir de pronto una llamada de @pesadacorona. Extrañado y curioso a la vez, se sorprende a sí mismo respondiendo de inmediato.
—¿Enzo...?
@pesadacorona 💬: sí, mi guardaespaldas me está dando el visto bueno
💬: si tú lo dices… de todas formas, te dejan quedártelo?
💬: aunque ya tienes un pato… no creo que digan que no a un gato, no?