¡Haces bien! ¡Esta tanda está para chuparse los dedos!
*Torterra daba fé. Vio al Tyranitar e, impresionado, entreabrió la boca.*
¡Woah! ¡Hola, grandullón! ¿Quieres un Pokocho?
*Extrajo la pokochera de su mochila, sacando el primero que vio. Torterra saludó de vuelta al otro >
¡Para eso es que necesito dinero! Y mi padre dice que prefiere que me lo gane yo, así que no me da ni un duro.
*Así era de simpático, el tipo, pero no lo hacía desde la mala intención, sino como un desafío.*
¡Ah, profe! Eso mola también. Tengo un amigo que va camino de hacerse también profesor.
*Sonrió ampliamente, y se llevó una mano a la nuca, rascándola con las cejas hundidas.*
Pues, a ver, es que aún no la tengo, la tiene mi padre. ¡Pero me gustaría mucho tener una propia! >
¡A mí me salen de rechupete!
...A veces.
*Las pocas que se paraba a currárselo y no hacerlo de correprisas. Al menos, Torterra aprobaba está última tanda. Al fin le dio el Pokocho.*
Te puedo dar un par para que tus Pokémon los prueben.
¿Uh? ¿Vas a trabajar de enfermero de Pokémon o algo así?
*Soltó lo primero que se le cruzó por la cabeza. Sonrió y le dio un firme apretón de manos.*
¡Soy Barry! ¡Futuro amo de mi propia Torre Batalla!
¡Parece que a Torterra le has caído guay!
*Comentó, acercándose.*
Sí, se ha quedado una noche estupenda. En Galar no hace tanto frío como en Sinnoh, heheh.
¡Son Pokochos! ¿¡No los has visto nunca!? ¡Madre mía!
*Hizo un gesto dramático con la mano en el pecho en lo que Torterra intentaba alcanzar un pokocho que aún tenía en la otra mano.*
Son dulces muy típicos de Sinnoh. ¡A los Pokémon les chiflan!
¡No conozco naaada de Auriga, pero sé ver un buen restaurante cuando me entra por los ojos!
*Empezó a andar a paso rápido, sin importarle demasiado si le seguía o no. Estaba en su momento "misión de reconocimiento".
Un letrero de madera captó su atención en seguida: "El >
Ahhh, macho. Tendré que seguir intentándolo...
*Lo de cenar le hizo pegar un bote y pegarse a él como si fueran amigos de toda la vida, dándole un golpe en el hombro.*
¡Vale, guay! ¡Pero elijo yo sitio! ¡Y nos vamos PITANDO o NO LLEGAMOS!
Pues... no. ¡O sea, no es que haya picado...!
*Se puso recto y se llevó las manos a las caderas, risa nerviosa.*
¡Solo quería saber lo lejos que podía llegar con la bromita! Pero como eres un famosete, pues hombre, casi que me creo que estés forrado.