Algo que rescato de la vida adulta es la belleza que hay en construir un hogar propio. Esforzarse por comprar las cositas, decorar con minucia los espacios, apropiarse de los rincones. No sé, me parece muy lindo.
Mañana cuando suene la alarma para ir a trabajar y te des cuenta de que estás demasiado cansado para trabajar, demasiado pobre para renunciar y demasiado joven para jubilarte