La foto de la izquierda la tomé yo, en agosto de 2016.
Fue una de las protestas contra Santos de las que David y su grupo no participaron, por "priorizar la defensa de la paz".
En la lucha contra Duque sí estuvieron y saben que el nuevo edificio se debe a esa lucha, no a Petro.
#Opinión | “Los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta para el 21 de junio son el legado político del tóxico Gobierno de Gustavo Petro”: @AurelioSuarez
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Tropas israelíes mataron a un bebé palestino de siete meses al disparar contra el vehículo de sus padres en la Cisjordania ocupada, informó el Ministerio de Salud palestino.
El ejército israelí afirmó que los soldados dispararon contra un vehículo que parecía acelerarse hacia ellos en el área de Hebrón.
Los soldados israelíes acusados de lastimar a palestinos rara vez son sancionados y son imputados en menos de 1 por ciento de los casos, según el grupo israelí de derechos Yesh Din, con base en 2 mil 427 denuncias que alegaban irregularidades entre 2016 y 2024.
Más información en: https://t.co/gnm2uclBcK
Por lo visto, casi todos los que están en la visita de @petrogustavo en Cúcuta son obligados por entidades públicas, así lo quieran negar y ocultar, empezando por el hospital de Cúcuta y Sena. Lo peor es que los obligarían a votar por Iván Cepeda. Esa es la política
¿Por qué en una ciudad se logra este respeto incuestionable al carril preferencial de bus? Se llama fiscalización. Todo lo que no hay en Bogotá.
Fotos 📸: @QueDiceSebas
Ubicación 📍: centro de Porto Alegre, RS. Brasil.
Vean pues, @jamesdrodriguez y Antonella nos dan lecciones de cómo resolver un simple impasse que el petrismo convirtió en "indignación nacional".
Lo que les dije lo confirma James, no escuchó cuando ella le pidió la foto (había mucho ruido).
#AlertaFLIP | Hoy el periodismo colombiano nuevamente está de luto. Nos duele profundamente el asesinato de Cristian Herrera en Cúcuta. Cada periodista silenciado por la violencia es una pérdida irreparable para sus seres queridos, para el periodismo y para la democracia.
Colombia en la nueva era de expansión norteamericana
Las elecciones presidenciales se desarrollan en medio de un convulsionado escenario internacional. El impulso a nuevas guerras imperialistas -Irán, Palestina y el Libano-, por parte del segundo gobierno del presidente Trump ha revelado el verdadero estado del declive norteamericano como superpotencia. El retroceso global implica un fortalecimiento continental como lo expone EE. UU. en su estrategia de seguridad nacional.
En ese contexto, la administración Trump amenazó al gobierno de Panamá para obtener el control del canal en detrimento de intereses chinos, le cambió el nombre al Golfo de México por Golfo de EE. UU, pidió la anexión de Canadá y de Groenlandia, realizó una intervención militar en Venezuela, endureció el bloqueo sobre Cuba e interviene de manera abierta en las elecciones de otros países para promover los candidatos que más se ajustan a sus intereses.
Aunque resulte alentador pensar que con el voto se definen los principales asuntos del país, lo cierto es que el lugar que Colombia ocupa esta nueva estrategia de expansión norteamericana en el continente ya se definió. Ese rol fue aceptado por todas las candidaturas presidenciales, unas de manera explícita como la de De La Espriella, y otras de manera velada, como la de Cepeda, pero ninguna se atrevió a cuestionar la relación de subordinación con EE. UU., al contrario, compitieron por ver quién sería el mejor ejecutor de una estrategia ajena que consiste en profundizar la relación de dependencia tóxica que existe hace décadas.
En esta recolonización, además del poder económico y militar, la dominación cultural es fundamental, por eso las principales narrativas en los medios de comunicación, el cine, la literatura, la academia, las artes y otros sectores, reproducen las creencias del “destino manifiesto” o el “sueño americano”, las cuales sugieren que si algo es bueno para EE. UU. también lo es para Colombia, así que se deben poner primero sus intereses antes que los propios.
Estas creencias chocan con la realidad; las políticas impuestas por los intereses norteamericanos en lugar de facilitar el desarrollo del país lo han retrasado. Un ejemplo es la política económica que llevó a Colombia a perder su rol en la Comunidad Andina de Naciones a cambio de un TLC que ha traído más daños que beneficios. Otro ejemplo es la política antinarcóticos de la que Colombia es más víctima que beneficiaria y la cual se ha convertido en la justificación predilecta para las intervenciones neocoloniales de todo tipo mientras el consumo y el narcotráfico sigue igual o peor.
Ante la ausencia de opciones que prioricen los intereses nacionales, es probable que aumenten las voces que no se sienten identificadas con ninguna candidatura. Con ellos hay que empezar a construir los cimientos de una Colombia soberana y prospera.
(Columna publicada en @vanguardiacom)