Dr. en psicología (UB). Jubilado. No siendo periodista, politólogo, economista, político, juez o fiscal..., sigo lo que dicen,lo que callan y lo que hacen.
@RAEinforma Uno de esos vivos recuerdos de la infancia, acabados de comprar por mi madre en el mercado; me lo estoy comiendo con piel, por primera vez, no sé si lavado previamente… Debía tener unos diez años. El pueblo Torre-Pacheco, el fruto paraguayo. Así lo llamábamos ahí hace 70 años.
@CristinaRegue@c_tomad@jpurias@elisabeni Sectario: persona comprometida con una línea de pensamiento y acción política determinadas, vista por otra comprometida con una perspectiva distinta. A veces la segunda puede ser más sectaria que la primera, pudiendo serlo la primera, o no.
Ayer, por la Diagonal, me cruzo con dos señoras paseando juntas con sendos cochecitos de bebés. Pero no son bebés sino dos caniches. Por decir algo, cabe esto en el espíritu woke que dicen que nos invade. ¿Algunos/as han perdido el norte?
Ahir li van passar a classe al meu net El 47. Quart de primària. Si la pel·lícula, en comptes d'explicar-te la gesta individual d'un tipus emprenyat, hagués relatat la d'un militant comunista que feia part d'una lluita col·lectiva, segurament l'haguessin classificat com No Apte.
@pvallin Es humor negro, consumado en relación a una persona concreta. Pero estamos en X, ya se sabe, campo abonado para la hipocresía y el odio… La inteligencia, el buen humor, la ironía o la tolerancia van por barrios.
@pvallin La información redundante sobre Nadal de estos días produce vergüenza ajena. Es un bombardeo, diríase dirigido a un público con muchas tragaderas. Es la forja de un héroe nacional, más allá de la excelencia deportiva. Vamos, que podría optar a la presidencia del R. M., digamos.
EL PROBLEMA NO ES SOLO DONALD TRUMP
Donald Trump roza la presidencia de EEUU. A sus votantes no les importa que sea racista, xenófobo, misógino, autoritario, machista y un delincuente convicto. De hecho, le han votado por ese motivo. La América blanca y protestante no soporta la diversidad que circula por “la tierra de los hombres libres y el hogar de los valientes”. Los inmigrantes latinos con papeles tampoco sienten simpatía por los sus compatriotas. El bote salvavidas está demasiado lleno y podría hundirse si recoge a más gente. Los hombres contemplan con resentimiento la creciente influencia de las mujeres y los amantes de las armas no soportan la idea de que se impongan restricciones, a pesar de los 6O0 tiroteos anuales. Un sector mayoritario de la sociedad estadounidense empieza a desconfiar de la democracia. Prefiere un gobierno autoritario que proteja su seguridad, aunque sea a costa de recortar libertades. Con la Cámara, el Senado y el Tribunal Supremo en manos de los republicanos, EEUU inicia un viaje hacia el pasado. Vuelven los tiempos del macartismo. Las medidas contra el cambio climático se congelarán y el nacionalismo más agresivo podrá ondear sus banderas sin mala conciencia. Las feministas, los inmigrantes, las personas LGTBI y las personas de ideas progresistas serán tratadas como el “enemigo interno”. En política internacional, se abrirá la veda para aplastar a los más débiles. Los palestinos serán definitivamente expulsados de Gaza y Cisjordania. Netanyahu podrá finalizar su campaña de limpieza étnica. La Rusia de Putin incrementará su poder y la ultraderecha continuará su ascenso en la UE y América Latina.
Este giro no es solo es obra de Trump y de los medios de comunicación controlados por las elites financieras. Este nuevo fascismo es fruto de un desencanto colectivo. La socialdemocracia ya no transmite credibilidad. Los Obama y los Clinton asimilaron enseguida los hábitos de las elites. Gracias a su paso por el poder, se hicieron millonarios y pudieron acceder a ese mundo de privilegios que antes criticaban. En España, la socialdemocracia ha arrojado un balance parecido. La especulación inmobiliaria ha proseguido su curva ascendente, convirtiendo la vivienda en un bien casi inaccesible. Los bancos han incrementado sus ganancias y los servicios públicos se ha deteriorado. No está de más recordar que Felipe González lideró la guerra sucia contra el terrorismo, toleró la corrupción y envió al paro a miles de trabajadores con la reconversión industrial. Sus sucesores no actuaron de forma tan despiadada, pero sus políticas sociales fueron tibias e insuficientes. O abiertamente regresivas, como la reforma de las pensiones aprobada por Zapatero, que endureció las condiciones para acceder a una jubilación decente.
En cuanto a la nueva izquierda, se ha desinflado enseguida. Por sus querellas cainitas, por la incongruencia entre las declaraciones públicas y las conductas privadas, por su retórica demagógica y sus extravagancias ideológicas. No aceptar que esa estrategia ha conducido al fracaso solo debilita la posibilidad de que reaparezca con propuestas más convincentes. La sociedad se está transformando en una masa amorfa. El auge de las pantallas y el declive de la cultura ha contribuido al éxito de los mensajes esquemáticos y simplistas. La democracia se está muriendo ante nuestros ojos. Y no es por culpa de Trump, Orban, Meloni, Milei, Netanyahu o Abascal, sino un desencanto generalizado que está avivando conductas irracionales, como el odio y el resentimiento. Estamos en el umbral de una verdadera crisis de civilización y no sabemos cómo acabará, pero con la victoria de Trump, todo sugiere que se nos viene una riada de fango dispuesta a no dejar títere con cabeza.
Rafael Narbona
PP Y VOX, FASCISMO SIN TAPUJOS
Los incidentes de Paiporta no ha sido solo una expresión de malestar, sino un linchamiento organizado por la ultraderecha para atacar al gobierno. La Aemet avisó por la mañana de lo que se avecinaba y la Generalitat valenciana, gobernada por Mazón, no envió las alertas hasta las 20:11 horas, cuando el agua ya había anegado viviendas y arrebatado vidas.
Ayuso, Feijoo y Almeida han aprovechado las inundaciones para profundizar su estrategia de erosión contra Sánchez. Revuelta, Núcleo Nacional, Desokupa, España 2000, Vito Quiles y Alvise Pérez han realizado el trabajo sucio, pero solo son el brazo armado del acoso mediático y social impulsado por el PP. La alcaldesa de Paiporta ha declarado que la mayoría de los agitadores venían de fuera. Lejos de colaborar con el gobierno, Ayuso y Feijoo compiten en indignidad e ignominia, arrojando fango sin cesar y mintiendo sin escrúpulos.
El trumpismo, la nueva faz del fascismo, ya está aquí y lo peor es que no es un movimiento impelido por las élites, sin algo que viene desde abajo. Las intolerables desigualdades sociales, los sueldos raquíticos y el precio inasequible de la vivienda son el motor de un fenómeno que está transformando a la sociedad en masa. La socialdemocracia ha perdido la confianza de la clase trabajadora por culpa de sus políticas neoliberales y la nueva izquierda se ha hundido por su discurso demagógico, que ha preferido centrar sus esfuerzos en absurdas luchas identitarias y no en la creación de una sociedad más igualitaria.
Trump podría ganar el 5 de noviembre y quién sabe si Ayuso no será presidenta de España algún día. Los ineptos sin principios están ocupando el poder y destruirán libertades y derechos que ya parecían consolidados, como ya ha sucedido en Argentina con Milei. Un gobierno del PP implicaría rebajas de impuestos a los ricos, estancamiento de los salarios y las pensiones, la eliminación de cualquier freno o traba a la especulación en el mercado inmobiliario, un peligroso negacionismo del cambio climático, el crecimiento de la xenofobia, una menor protección a las mujeres y las minorías, y una despiadada criminalización de las protestas sociales.
El fascismo es una expresión de resentimiento, fruto de un desencanto colectivo. La democracia deber recuperar su credibilidad o volverán las autocracias, con su caza de brujas y sus medidas represivas. La sociedad ha olvidado las lecciones de la Ilustración. Hay que atreverse a pensar, si no queremos que otros decidan por nosotros y nos impongan sus intereses.
Rafael Narbona
Fotografía de Biel Aliño
@perezreverte El que haya esos que llama ultras de Junts no deja de ser anecdótico. Por otro lado, piense que puede ser positivo que muchos aprendan a familiarizarse, a aceptar o, incluso, apreciar otras lenguas romances del país.
Ayer me hizo una entrevista La Razón. Imagino que cuando se publique, algunos de mis lectores manifestarán perplejidad y disgusto. Maestros de la felicidad no va mal, pero está lejos de ser un best-seller. Lo más difícil para un escritor es hacerse visible. Por eso no puede desperdiciar ninguna oportunidad. De ahí que concediera una entrevista a The Objective y acudiera a 13 TV. Curiosamente, medios más afines como El País, El diario o Público, han declinado entrevistarme. El día que venda 100.000 ejemplares podré elegir, pues los lectores me habrán concedido una relevancia de la que ahora mismo carezco. Hasta ese momento, concederé entrevistas a quiénes me la soliciten y a los medios que han mostrado interés por mi obra en el pasado. Aún estoy muy lejos de eso. Soy un jornalero de la pluma, no un autor superventas, como Irene Vallejo, Muñoz Molina o Javier Cercas.
Por cierto, bloquearé a todos los que respondan a esta reflexión con impertinencias o insultos.