La salud mental merece respeto y atención. La depresión duele, la ansiedad agota y los ataques de pánico pueden hacerte sentir que pierdes el control, aunque nadie lo note. No todas las heridas se ven; por eso, escuchar y ser empáticos puede salvar vidas.
Soy una persona muy observadora, así que si, si escuché, si lo vi, si me di cuenta, si capté, si lo noté, si lo presentí, si supe lo que pasaba, si lo vi venir... solo decidí quedarme en silencio.