amo ese momento en el que estoy con mi gato y que estoy haciendole cariños y el a mi, me ronronea, me amasa y de pronto decide que es demasiada felicidad y me pega una mordida nomás para recordarme que amar también es sufrir.
Un día entenderás que quienes se fueron no se llevaron nada. El amor era tuyo, la bondad era tuya y la luz era tuya. Nada de eso les pertenecía; todo sigue intacto dentro de ti.