Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar
vi un texto que decía: "No hablo mal de la gente que alguna vez amé, pero seré honesta sobre lo que yo viví. Y si eso les molesta, entonces tal vez debieron portarse mejor conmigo." Y estoy completamente de acuerdo.
Yo no confío en nadie, no meto las manos al fuego por nadie, por que he recibido traiciones de personas que dentro de mi mente y corazón no existía forma de que me fallaran, a mi que nadie me hable de LEALTAD, hoy día nadie es leal.