Nos empeñamos en asociar la pobreza con virtud, afianzamos el argumento al canto de «Pobres pero honrados», como si no pudiéramos ser «Prósperos y honrados». Insisten en valorar más la pobreza que la humildad, más la viveza que el ingenio.
Aunque haya religiones diferentes, debido a distintas culturas, lo importante es que todas coincidan en su objetivo principal: ser buena persona y ayudar a los demás”.