Así que, sin más preámbulos, extendió su mano para tomar directamente la ajena y que esta la guiara.
— No será un sitio turístico, pero seguro que tiene mucha historia
Por un momento, quedó en silencio mientras pensaba si era buena idea coger la mano de la mandaloriana o no. ¿Qué podría pasar de malo? Senaara parecía honesta, y la Jedi reconocía ese rasgo en una persona.
(+)
— No. — Respuesta corta, pero clara y directa. Aquellos días en los que solo traía sufrimiento a la gente habían llegado a su fin, y había pagado las consecuencias por ello. Los tiempos cambiaban y ella también: ahora era una jedi de pleno derecho que servía para el bien (+)
——¿Eso cambiaría algo?
Era una duda sincera. Hasta su sonrisa había desaparecido, y la había reemplazado por una mirada más neutra, sin rastro de burla. Porque, si la mandaloriana la atacaba, se defendería, por supuesto, pero e (+)
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a pesar del temple que se obliga a mantener,es incapaz de no sentirse molesta por la sonrisa que aún adorna su rostro. —— ¿Y por qué no debería,entonces,aprovechar la oportunidad para vengarme?
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Frunció el ceño por las palabras de la mandaloriana, pero no diría nada en su contra, tampoco iba a buscar problemas donde no los había. Levantó las manos en señal de rendición, pero su sonrisa aún estaba ahí.
—— Oh, no lo creo. Solo estaba de paso y ya.
Sonrió con cierta burla al ser reconocida por el cargo que ocupaba antes. Cierto, aquel no era motivo de orgullo, ni mucho menos; había cosas de las que se arrepentía profundamente, pero ahí estaba.
—— Lo era, si.
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siente su mirada incesante sobre su nuca y voltea a verla,sus ojos viéndola con sorpresa debajo del casco negro que recubre su rostro. —— yo. . . yo te conozco,eras el perro de caza del emperador.
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