Quién iba a decir que un tipo que gritaba sacado, blandía una motosierra, prometía destruir todo y hacía analogías pedófilas terminaría siendo un desequilibrado mental?
Era muy difícil verla venir.
En 1990 un cura que oficiaba en una capilla del Gran Buenos Aires me comentó el quiebre social que se había producido y que significó un cambio radical en la vida argentina:
"hasta hace dos años los maestros, los enfermeros y los bomberos eran sagrados en la villa: nadie los tocaba. Podían entrar a cualquier lado y resolver problemas. No solo se los respetaba, la mayoría los reverenciaba. Sabía que de ellos dependía la vida y la mejora (poca o mucha) que pudiera lograrse; ahora los pibes ya no creen en nadie, ni en los médicos que vienen a salvar a su madre ni en la maestra que les trae la comida, además de la enseñanza".
Ahí un nuevo mundo comenzó. Pareció un pequeño cambio, pero en realidad fue gigante: se rompió la alianza de lo mejor que tenía el Estado con los más débiles.
Durante los próximos 35 años hubo distintas formas de tratar de recomponer el vínculo entre el Estado y los sectores más desvalidos de la sociedad, pero ninguno logró reconstruir algo parecido a lo que existía entre mediados de los cuarenta y 1989: una alianza basada en la amistad y el respeto.
Desde que gobierna Milei ese vínculo está no solo completamente roto, sino que el Estado festeja que no exista más.
Lo extraño es que muchas señoras de Recoleta, de Barrancas o de San Isidro se sorprenden cuando un chico no solo les pone un revolver en la cabeza sino que la maltrata y hasta la tortura para que le entregue algo de valor.
Cuando las relaciones en la sociedad se viven como si fuera una guerra constante, cuando a los que menos tienen lo único que le prometen es "cárcel o bala", cuando cierran hospitales, niegan remedios y las escuelas son taperas frías en invierno y antros sofocantes en verano, sin comida ni agua, cuando el Estado solo quiere levantar muros entre las clases sociales para que los que perdieron la guerra al nacer no puedan acercarse a los que la lotería genética les dio el número ganador, entonces la violencia social es solo un condimento más de una sociedad que ha perdido el rumbo.
Eso es lo que estamos viviendo hoy.
Y esto solo va a empeorar porque la religión de Estado hoy es "sálvese quien pueda".
La represión a los manifestantes fue descomunal.
Tiraban a la cara con los gases lacrimógenos y balas de goma.
No fue en respuesta a ningún incidente, solo fue para que se disuelva la marcha y no se vea que hay protesta.
La libertad de expresión no es algo que LLA respete.
El Presidente de China 🇨🇳 Xi Jinping, acaba de dar un discurso que quedará en los libros de historia, y las futuras generaciones aprenderán del ejemplo que imparte este país asiático:
"¿Hacia dónde va la humanidad? Todos los países navegamos en el mismo barco. En lugar de dispersarnos en más de 190 barcas pequeñas, cada uno a la deriva por su cuenta, deberíamos unir fuerzas: construir un solo gran navío o, al menos, una flota que avance junta, para que toda la humanidad pueda llegar a un horizonte mejor.
Si las civilizaciones se achataran a un único color o un único modelo, el mundo perdería su riqueza y se volvería gris, monótono, invivible.
Lo que hace falta es reconocernos como iguales, dejar de lado la soberbia y los prejuicios, esforzarnos por entender mejor lo que nos distingue de otras culturas, y fomentar el intercambio, el diálogo y una convivencia armónica entre todas las civilizaciones." 🌎🤝🇨🇳
"Los malos tiempos crean hombres fuertes.
Los hombres fuertes crean buenos tiempos.
Los buenos tiempos crean hombres débiles.
Y los hombres débiles crean malos tiempos"
Ibn Jaldún
La economía no explota básicamente porque hay un número inmenso de virgos pisando los 30 viviendo con los padres que piensa que llegan cómodos a fin de mes porque no están pagando absolutamente nada.