Yo siento que el destino te puso en mi vida por algo, porque no hay manera de explicar la conexión tan natural que surgió entre nosotros desde el primer día.
Qué asco cuando alguien puede mentirte en la cara, sostenerte la mirada y todavía jurarte que está diciendo la verdad. Hay mentiras que duelen, pero la desfachatez con la que las sostienen decepciona todavía más.