El es Jaime Dussan y ya lo habiamos hecho famoso por golpear a un escolta adscrito a su seguridad
Por tener el segundo salario mas alto del estado 62 M y no estar calificado ni tener los conocimientos para su cargo según el propio sindicato de Colpensiones
Pero ahora hagámoslo famoso porque el Juzgado 65 Penal Municipal con función de garantías de Bogotá le ordenó a Colpensiones que, en un plazo máximo de 48 horas, reintegre a Iveth Carmen Aristizábal en un cargo igual o de mejor condición.
Ella se desempeñaba como jefa de relacionamiento y comunicaciones de Colpensiones, y había sido despedida injustamente de la entidad, teniendo en cuenta que había radicado una denuncia por acoso laboral contra Dussán.
Toda una joyita este tipo 👇
#RegaloNavideñoParaPetro
El primer milagro de estas Navidades sucedió el lunes pasado, cuando el presidente Petro tomó su cuenta de Twitter y respondió un reclamo de María Fernanda Cabal con este trino: “Mmmmmmmmm”. He ahí a un estadista. A la frase ni le sobraba ni le faltaba una sola letra. Como nunca antes había sucedido, en aquel mensaje no aparecía un solo error de ortografía, uno solo de sintaxis. No dijo ni mu sobre la situación de orden público: más lacónico aún, dijo M. Por primera vez, además, no citó a los nazis ni propagó noticias falsas ni promovió la polarización, y si ello no simboliza un verdadero milagro navideño, entonces nada lo hace: ni que el ministro Bonillita consiga recuperar todo el dinero del giro con el que, por error, pagó la nómina estatal tres veces; ni que el canciller Leyva deje de gritar a las mujeres; ni siquiera que en el Congreso de Circombia sucedan escenas que no causen estupor. La de esta semana la protagonizaron los senadores Jota Pe Hernández e Inti Asprilla. El senador Inti —que en términos de destreza intelectual no es propiamente Carlos Gaviria— defendió la legalización de la marihuana citando extractos de canciones de reguetón: recitó desde el atril principal, como si fuera un poema de Garcilaso de La Vega, “Pasamos por el barrio por hierba, ponla en la cuca… para que se disuelva” sin que casi nadie comprendiera de qué hablaba: si de la cita de una canción o de un consejo personal. A pesar de semejante defensa, el Senado votó en contra de la legalización con lo cual el senador Jota Pe Hernández, súbitamente, se transformó en delantero del Junior: corrió de un extremo al otro del Capitolio con los brazos en alto, mientras daba brincos, lanzaba gritos y se lanzaba el escudo del blazer. Por poco saca Maizena. Por poco se desvanece en la curul como el papá de Lucho Díaz
Porque ese es el nivel, amigos: así es la vida en Circombia. Para que comprendan nuestra dimensión, en los agónicos titulares de fin año se pueden leen noticias como estas: falso príncipe árabe engaña a la alta sociedad, incluyendo al director de la policía; cae una delincuente cuyo alias oficial es La bebecita del crimen; trasladan al cantante y exsenador Arturito Char a un batallón en el Atlántico que, en un involuntario acto de descaro y de cinismo, se llama El Paraíso. Arrestan a Ciro Ramírez y Álvaro Uribe escribe un trino tan solidario como incriminatorio en que lo lamenta antes de advertir que “a eso lleva la maldita mermelada”: que lo diga Yidis Medina. Y el presidente sugiere quitar la letra i de la palabra “ilícito” para que nos fijemos en lo lícito.
De ahí, pues, que el luminoso trino de Petro pareciera un milagro de la Navidad.
Mi formación religiosa deja mucho que desear. En ella tuvo una lamentable incidencia directa mi papá, por encima de mis tías. Por eso —lo confieso— no he sido lo suficientemente piadoso como para merecer una parcela en el Paraíso —ojalá en celda distinta a la de Arturito Char—. Con las novenas me sube a flote un sentimiento de indiferencia que se convierte en desidia y posteriormente en desesperación. Para el 21 de diciembre no soporto un villancico más. Para el 23 me dan ganas de contratar a la Bebecita del crimen para que amenace a quien entone, entusiasta, el coro de Tutaina, cuya letra, vale decirlo, no tiene sentido alguno y debería ser revaluada.
Pero haber observado aquel milagro decembrino me hizo reflexionar y me convirtió en otro: es época de paz, de paz total, si se quiere; y es este buen momento para volver a creer en nuestras tradiciones religiosas y para estar en familia: como Álvaro Leyva cuando la Cancillería lanza una licitación.
De modo que, como no me sucedía desde la infancia, este año fui el primero en madrugar a instalar el pesebre. Es verdad que la política me obsesiona y que por momentos no me da respiro. Pero, juntando una cosa con la otra, y a modo de reconciliación con quienes inspiran mi crítica principal, quise brindarles un homenaje navideño y con ayuda de revistas y periódicos confeccioné un portal de Belén protagonizado por ellos mismos.
Así que sobre la cara de San José puse un recorte de la de Petro (y le pinté con esmalte escarlata un ayayay en la rodilla). Hice lo propio sobre la Virgen con una silueta recortada de doña Verónica, con su vestido papal. En el nido de paja acosté a Nicolás con la advertencia de que San José no lo crio, y a su lado, para que lo calentara con su vaho, al lado ultraderecho recosté a María Fernanda Cabal y al lado derecho a Jota Pe Hernández: paradójico ubicar como burro a alguien que se opone a la marihuana.
Aproveché la barba blanca de Benedetti para que protagonizara a Baltasar con un cofre con oro avaluado en 15 mil millones de pesos. En efectivo. Metí al hermano de Petro como Melchor, con la bata de paciente y todo, y lo mandé a gestionar votos de Barrabás y otros ladrones. Reemplacé a Gaspar por Judas Iscariote y en ese lugar coloqué a Uribe. Acomodé el retrato de Laurita Sarabia en una casucha campesina de cartón paja en cuyo sótano se alcanzaba a observar a Marelbys. Tome la foto en que el ministro Velasco explora las amígdalas del ministro de Salud, y al uno lo puse de pastor, y al otro de animal: diferente del pastor Saade, a quien agregué de una vez como pastor animal.
Sobre ese mismo pesebre, elevé entonces mis oraciones y pedí favores al Hijo Amado que no es, aclaro, el del canciller.
No pedí para mí. A diferencia de Nicolás Alcocer, no soy persona de lujos como para implorar al Niño Dios por unos tenis D&G o una pulsera Cartier: semejante joyita.
Pedí, en cambio, que al presidente le vaya bien: porque si su gobierno continúa en el vertiginoso ritmo de su despiporre, al final nos toparemos con la elección de Mileidi Cabal mientras un victorioso Jota Pe Hernández —futuro ministro del gabinete— la abraza entre brincos en el acto de posesión, mientras se toca las partes mirando hacia las graderías, como el Dibu Martínez en el Mundial.
Escribí un listado de regalos para que el mandatario humano mejore en 2024:
LEA LA LISTA ACÁ: https://t.co/sIosdPKrIx
Más de una disculpa merece el personal médico, enfermeras, ayudantes, familias de todos ellos que entregaron su vida literalmente por salvar a otras personas en las UCI. @MinSaludCol no puede acusarlos como lo ha hecho. Es indigno, es mezquino por decir lo menos lo que ha dicho.
Que absurdo a esta hora y en en zona de conjunto residencial y Clinica de cancer hagan conciertos de que afectan a personas de mayor de edad y enfermos. Quien le cabe en la cabeza realizar estos eventos. @bogota
Especial agradecimiento @Ingenieros_EJC su importante labor permite reactivar la comunicación de los Llanos con el centro del país. Es importante que de parte de @ANI_Colombia se den a conocer planes objetivos de soluciones definitivas
De @jsanin
Si las opiniones de Iván Duque eran irrelevantes cuando era presidente, ¿qué le hace pensar que son relevantes ahora que no es más que un expresidente?
Un Indicador de desempeño o KPI es fundamental para medir el desempeño de los procesos logísticos, ya que permiten conocer la probabilidad del comportamiento futuro del proceso y eliminar los errores que puedan presentarse.
#Logística#Transporte#CadenadeSuministro#Conductores
Ahora en los municipios se lamentan los trancones para entrar a Bogotá. Pero cuando el POT de Claudia López mató la ALO Norte o redujo las especificaciones de la vía a Cota, esos alcaldes, el gobernador y sus amigos en la CAR se quedan callados. Quieren seguir urbanizando desordenadamente.
Los representantes en el círculo verde son los que aprobaron la reforma a la salud en Comisión Séptima que tanto daño hará a los colombianos. Para guardar y tener en cuenta en épocas electorales
¿𝗣𝗼𝗿 𝗾𝘂é 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗹𝗼 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗻 𝗲𝗻 𝗘𝗘𝗨𝗨 𝗼 𝗘𝘂𝗿𝗼𝗽𝗮?
La respuesta es simple y Petro la conoce.
Petro habla de empresas ricas como si en Colombia abundaran. No menciona que la gran mayoría de las “EMPRESAS” (en mayúsculas porque la palabra suena rimbombante) son “microempresas” (en minúscula porque eso sí no lo dicen) en nuestro país. Por ejemplo, en Bogotá (que es la CAPITAL) “el 59% de empresas pueden generar máximo 3 empleos.
Es más, el 54% tiene utilidades al año de $1 a $10 millones. Ni siquiera les alcanza para cubrir los costos de un salario mínimo mensual para su propietario”*.
Así las cosas, omite Petro decir que los sectores “más ricos” en Colombia no tienen no sólo los mismos recursos que en esos países sino que tampoco tienen las mismas garantías (estabilidad jurídica, etc.). Esos países tampoco tienen la cantidad de personas pobres que tiene Colombia.
Por más que quiera “repartir” la plata de las microempresas eso no le va a alcanzar para acabar con la pobreza en Colombia.
Petro en lugar de vender la idea de que Colombia se puede convertir en un EEUU o Europa a punta de más impuestos, ¿por qué mejor no se enfoca en promover el desarrollo y ofrecer garantías a las empresas e inversionistas? Tal vez así se podría generar más empleo y sacar a más gente de la pobreza.
Es mucho más sostenible que mantener a los más pobres matando a quienes tratan de crear empleos. Ya sabemos que los subsidios no son sostenibles si se patea a las empresas.
Su plan es claro: empobrecernos a todos. Si no lo hubiéramos visto pasar en Venezuela y Argentina, tal vez no lo entenderíamos.
Hoy se reúne Petro con Biden que acaba de aprobar una gigantesca perforación petrolera en Alaska y que permite el fracking que convirtió a EEUU en el mayor productor de petróleo mundial. Petro en Colombia agrede al sector petrolero lo que reducirá el empleo, los recursos públicos, la inversión en carreteras, educación, salud