(...) Blake y no sabía cómo quitarse tal gran pena de su pecho. Él era su constante, su mejor amigo, no recordaba un momento de su vida sin él. El enojo a veces destronaba a la tristeza dentro de ella, pero su rostro seguía vacío.
Lleva minutos, horas, sentada en el mismo lugar. Su mirada está perdida, fija en un punto que mucha importancia no tiene. Toda la naturaleza que rodea el santuario parece sin color, ni hablar de la rubia.
Era la primera vez que era separada de (...)
━━ ¡Gracias! Muy amable.
Servilleta recibe, el secreto recae en que está pensando en tantas cosas que no le da vida para que le duela. Luego, en su cama, las cosas quizá fueran distintas.