No debe haber pertenencia mas cálida que saber que al final del día siempre llega la mejor parte: saber que en cualquier momento de la madrugada, la felicidad está al acecho cuando te abraza dormida.
La cantidad de veces AL DÍA que me quedo con la mirada perdida contemplando el vacío por preguntarme si realmente soy capaz de hacer y ser todo lo que siempre me propuse