Secretito: yo no quería ser tía porque bastante trabajo me costó aceptar que ya no iba a ser la bebé de la casa… pero bueno, me tocó compartir el protagonismo. 😭😂
Siempre he dicho que, si algún día Dios lo envía, lo amaré con todo mi corazón, pero no es algo que voy a buscar.
Y tal vez por eso Dios primero me regaló el papel de tía: para conocer ese amor desde otro lugar y entender un poquito ese mundo, sin dejar de ser yo.
Muchas mujeres encuentran felicidad en la maternidad, y aunque a veces mi corazón y hasta mi cuerpo me han hecho sentir esa curiosidad llamada maternidad, entendí algo importante: no querer ser mamá tampoco está mal.