Alejandra Pizarnik escribió: «Estuve pensando que nadie me piensa. Que estoy absolutamente sola. Que nadie, nadie siente mi rostro dentro de sí ni mi nombre correr por su sangre. Nadie actúa invocándome, nadie construye su vida incluyéndome»; tal vez lo pensó un domingo como este
Me dejaste hace un mes y te pienso hoy más que nunca.
Tu último suspiro sigue dentro de mi todavía en suspenso: no dejo que termine.
Encuentro cierta crueldad en la normalidad y, en tu ausencia, una perspectiva nueva que me abruma.