Nunca es mal momento para recordar la alineación de Francia:
Rococó, Olalá, Selaví, Cancán, Parabrís, Tulifel, Cruasán, Suflé, Creperí, Café Olé y Canapé.
Si tu padre o tu madre tiene más de 67 años, por favor detente y lee esto con calma.
A esa edad, la vida empieza a sentirse diferente para ellos. El mundo se mueve más rápido, pero sus cuerpos se mueven más lento. Las cosas que antes hacían sin esfuerzo ahora requieren energía. Su fuerza ya no es la misma y, aunque no lo digan, lo sienten.
Lo que necesitan ahora no es presión. Ni estrés. Ni discusiones sobre dinero o errores del pasado. Necesitan estabilidad. Necesitan tranquilidad. Necesitan sentirse seguros.
Si tienen ahorros, protégelos. Esta no es la etapa para inversiones arriesgadas ni para “probemos esta oportunidad”. Es la etapa de conservar. La seguridad del capital importa más que los altos rendimientos. La paz mental importa más que la ganancia.
Si dependen de ti económicamente, no lo veas como una carga. Míralo como un privilegio. Las mismas manos que una vez te cargaron ahora son más débiles. Las mismas voces que te defendieron ahora hablan más suave. Apóyalos con dignidad, no con lástima.
Y más allá del dinero, dales algo más profundo.
Llámales sin estar apurado.
Siéntate con ellos sin mirar el teléfono cada dos minutos.
Déjales repetir historias que ya has escuchado. Un día desearás volver a oírlas.
A los 67 años o más, lo que realmente temen no es la muerte. Es la soledad. Es sentirse olvidados.
Cuida su salud. Ayúdales a organizar sus documentos. Asegúrate de que nadie los manipule financieramente. Protégelos del estrés. Pero, sobre todo, protege su corazón.
Porque un día, la silla en la que se sientan estará vacía.
Y ninguna cantidad de dinero podrá comprarte una conversación más.
La razón por las que muchas mamás se quedan despiertas hasta tarde, es porque entre 10 pm y 2 am, nadie les pide nada, todo está en silencio. La calma se siente bien.
No abrir el refrigerador en casa ajena, no llamadas después de las 10 de la noche, no visitar a la hora de la comida, no entrar en habitaciones de casa ajena.
Son algunas reglas de buena educación Y LO SEGUIRÁN SIENDO, porque las buenas formas nunca pasan de moda.