¿Quién sabe más del olvido?
¿El que olvida o al que olvidan?
Porque el que olvida, olvida que olvida,
pero al que olvidan, nunca se le olvida quién lo olvida.
Todo lo que Dios permite es con un buen propósito; por lo tanto, cada experiencia por la que pasamos está determinada por Él y tiene como objetivo algo positivo.
"El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré."