@armatageshanks8@AdriRM33 Pero que dices, si dábamos absoluta pena. Los partidos que ganamos dando pena por la mínima y contra peores. Atlético nos goleó, dimos vergüenza contra equipos top en champions....
@SergioRM_1902 Mourinho no hubiese puesto todos los anteriores partidos a vinicius a defender al otro extremo, ni tampoco le cambiaria todos los partidos, ni le hubiese cambiado contra el barça...
On November 28, 1248, Fernando III of Castile and León accepted the surrender of Seville after a sixteen-month siege.
Fernando is undoubtedly one of the greatest men that nobody has ever heard of. I myself had never heard of him until a few years back. His ancestors include El Cid, Alfonso VI (conqueror of Toledo), and Alfonso VIII (victor at Las Navas de Tolosa). Fernando took back more land from the Moors than any of his ancestors or any Spanish king, and he never suffered defeat in battle. When he re-conquered Cordoba in 1236, he took back the Bells of Santiago that al-Mansur had taken them three centuries earlier. Fernando was also a holy man, popularly known during his lifetime as "El Santo" and later canonized a saint by the Roman Catholic Church (much like his cousin, the King of France). While on campaign his men worried that his all-night prayer vigils would sap all his strength. But he pointed to those efforts as the cause of victory. Not only did he refuse to place his men in positions of greater danger than he assumed, but he even kept night watch like a common soldier.
The re-conquest of Seville was the climax of his legendary career. When the Moors were on their way out of the city after Fernando allowed them safe passage, one was said to have turned back and lamented, “Oh city of Seville, so grand, so powerful, so populated, and defended with so much courage and constancy, only a saint could have conquered you.”
Afterward, when many were concerned that the Castilians would go home after the triumph and lose what they had won, Fernando vowed to stay. "I promise you that my grave will be here," he said. He never returned to Castile, dying in Seville three years later.
Antropoceno de poslamento: Estrellas cruzadas
«Voy a… cortar este punto muerto». — Chisa
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Chisa es una estudiante modélica de la Academia Fuegostelar. Podría decirse que no hay nada que escape a su mente analítica, excepto por los vínculos humanos. Pero es precisamente la fragilidad de estos vínculos lo que los hace valiosos.
#WutheringWaves #Chisa
Sentíos orgullosos de la Conquista, pues los siglos nunca antes vieron semejante demostración de fuerza sin soberbia, de bondad desde el poder y de una valentía lindante con lo temerario. Estábamos obligados. Hijos de Roma, padres de América. Lo que nos dieron, lo dimos. Porque por Roma somos y por España son.
Que protesten. ¿Cómo no iban a hacerlo? Que nos enfrenten. Y que lo hagan con pasión. Pues son nuestros hijos y llevan la sangre de España, y el camino del agradecimiento empieza en el reproche. Comprenderán a quienes les dieron la vida. Al pueblo de frontera que forjó durante siglos, en el choque de mandobles y cimitarras, un espíritu consciente de su capacidad para cambiar la realidad para siempre con la ayuda de Dios.
Y así lo hicimos. Volvimos completo lo incompleto. Hicimos redondo lo plano. Uno lo diverso.
Una empresa que no podría no haber sido religiosa, incluso en ausencia de la Cruz, pues nos reunió con nuestros hermanos perdidos. Una aventura que religó lo que una vez, in illo tempore, fue separado. Una gesta total. Unitaria. Una proeza viril bajo la protección y el amor de las vírgenes.
Hazaña que recordará la Historia, pues la recordará la Sangre. Jamás se apagará el recuerdo de aquellos segundones de casa grande invadidos del espíritu heroico de los clásicos, poetas y soldados, pendencieros por honor, quijotes que vencieron al caballero de la Blanca Luna y que besaron los labios de Dulcinea. Convirtieron en gigantes los molinos. Hidalgos pobres que cabalgaron las olas de la Historia y trajeron al mundo millones de almas.
La humanidad no volverá a ver proeza semejante. Podremos poner el pie en nuevos planetas, pero no en nuevos mundos. No hay más columnas que cruzar. Sondas, satélites y drones nos impiden navegar contra dragones como hicieron nuestros ancestros. Herederos de Gilgamesh, de Hércules, de Odiseo, de Alejandro Magno, de Julio César. Los últimos héroes que conoció la Historia.
Lloremos y riamos porque fueron españoles.