@AtaqueFutbolero@arevalo_martin la mayoría de argentinos, NO TODOS, no sabéis ni ganar ni perder. Os hace falta humildad y un cambio de actitud porque el mundo entero ha visto lo que ha pasado y el mundo entero piensa lo mismo menos vosotros!!!
Disgusting behaviour by the Argentinians at the end, especially Paredes.
Just a bunch of nasty violent thugs, and a disgrace to football. Never been so happy to see a team lose.
¿Qué pasaría si nos gobernaran los mejores del mundo?
Imaginemos por un momento que España dejara de organizarse según los intereses de cada partido y de los repartos de cargos sin criterio del gobierno de turno.
Imaginemos una comisión formada por los mejores especialistas de Estonia, Singapur, Suiza, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Finlandia, Corea del Sur, Francia, Japón y Nueva Zelanda. No vendrían a imponer, sino a aplicar en España lo que ya funciona fuera.
Su primera conclusión sería incómoda, que España no carece de dinero, sino de prioridades, continuidad y exigencia.
Los estonios empezarían por la burocracia. La Administración dejaría de pedir al ciudadano documentos que ya posee. Abrir una empresa, tramitar una ayuda o comunicar un cambio familiar no exigiría peregrinar entre Hacienda, Seguridad Social, ayuntamiento y comunidad autónoma.
El Estado compartiría datos, simplificaría procedimientos y mantendría la atención presencial para quien la necesitara.
Los singapurenses entrarían después en la función pública. Preguntarían por qué tantos puestos directivos dependen de la confianza política, por qué cada Gobierno sustituye equipos enteros y por qué existen organismos cuya utilidad nadie sabe explicar.
Los cargos dejarían de ser premios. Los responsables técnicos serían elegidos por mérito, experiencia y resultados.
Los suizos mirarían las cuentas. No permitirían anunciar al mismo tiempo rebajas fiscales, nuevas prestaciones, más empleados públicos y grandes infraestructuras sin explicar quién lo paga.
Cada gasto permanente necesitaría un ingreso permanente. Los fondos extraordinarios no financiarían estructuras eternas. Y una parte de cualquier ahorro se dedicaría a reducir la deuda.
Los daneses y finlandeses exigirían que el dinero se concentrara en lo esencial, en educación temprana, sanidad primaria, dependencia, salud mental y protección familiar.
Pero no aceptarían que aumentar un presupuesto equivaliera automáticamente a mejorar un servicio. Medirían tiempos de espera, resultados escolares, atención real y calidad de vida.
Alemanes y coreanos preguntarían qué produce España, qué puede exportar y por qué forma talento que después aprovechan otros países.
Conectarían Formación Profesional, universidad e industria. Las ayudas públicas dejarían de ser cheques sin retorno. Si una empresa recibe apoyo y triunfa, el Estado recuperaría parte de la inversión.
Los holandeses tratarían el agua como una cuestión nacional, no como una guerra territorial improvisada durante cada sequía.
Los franceses planificarían la energía sin dogmas.
Los japoneses exigirían mantenimiento antes de inaugurar nuevas obras.
Los neozelandeses revisarían cada subvención y cada organismo con una pregunta sencilla, si funciona o no.
La comisión descubriría pronto que el principal problema español no es la falta de planes. Es que casi nunca se elimina lo que fracasa, casi nunca se evalúa lo que cuesta cada cosa y casi nunca se protege lo que necesita décadas de desarrollo.
Después de diez años, España probablemente tendría menos trámites, menos cargos políticos, más industria, mejor vivienda, justicia más rápida, infraestructuras mejor mantenidas y servicios públicos más fiables.
No porque esos expertos fueran infalibles, sino porque aplicarían cuatro principios que aquí olvidamos demasiado:
- El dinero público no pertenece al Gobierno.
- Los cargos no son premios.
- La burocracia debe servir, no estorbar.
- Y una política no es buena por sus intenciones, sino por sus resultados.
La paradoja es que España no necesita realmente que la gobiernen extranjeros. Necesita que quienes la gobiernan acepten esas reglas.
Los ciudadanos deben decidir los fines. Los políticos, responder ante ellos y los profesionales, ejecutar las políticas con continuidad y rigor.
No hace falta importar un país nuevo. Hace falta dejar de confundir el Estado con el partido, el presupuesto con una caja electoral y la propaganda con la gestión.
@elchiringuitotv Que pase Inglaterra, Argentina no merece jugar la final. Además Argentina no tiene nivel para enfrentarse a España en la actualidad!!!