Ayer le presenté un amigo a otro para que se hagan amigos. Uno de ellos está bastante triste porque ahora se cumple el aniversario del fallecimiento de su novio. Se ponen a charlar, le muestra la foto del difunto y mí otro amigo le dice "ay si lo conozco, me lo cogí"
A sus 80 años, iba en silla de ruedas y casi no caminaba. Su nieto lo llevó a Europa a escondidas de la familia, cumpliendo el sueño que él creía imposible.
Y, según el relato del nieto, el viaje lo transformó. Dejó la silla de ruedas, pasó de no hacer un kilómetro a terminar trotando, bajó 10 kilos y hasta se dio un chapuzón en el Mediterráneo.
De lo más valioso que me enseñó mi abuelo (que en paz descanse porque sigue durmiendo y son ya las 10) es que la vida es más bonita si se vive con cierto retraso mental.