Soy lo suficiente humilde para saber que puedo ser reemplazado, pero también lo suficientemente egocéntrico para saber que no va a ser con alguien mejor que yo.
Lo de Nati Jota entrevistando a Nahir Galarza muestra la doble vara más asquerosa del feminismo berreta. Si un tipo condenado por matar a su novia estuviera sentado en OLGA contando su historia con tono sensible, estarían todos pidiendo cancelación, escraches y fuego eterno. Pero como es Nahir, le ponen luz linda, voz suave y cara de “pobre piba”. Dan asco.