El plano secuencia en el que Margot Robbie llega por primera vez a la zona de rodajes de Kinoscope Pictures en "Babylon" (2022) es una absoluta GENIALIDAD.
A medida que camina, la cámara la adelanta y empieza a revelar el espacio a su alrededor: una explanada gigante en el desierto donde se ruedan múltiples películas a la vez, una al lado de la otra.
Mientras la cámara se mueve entre la multitud, vemos en el mismo plano a extras vestidos de soldados romanos, vaqueros del Viejo Oeste, bailarines y músicos , mientras los directores gritan con los megáfonos.
Y llegamos a esto tras las fiesta salvaje de la noche anterior...
Los jugadores de Cabo Verde son unos cerdos
Existe una metáfora que siempre me ha gustado.
En un plato de huevos con jamón, la gallina participa, pero el cerdo se involucra.
Y creo que eso explica perfectamente lo que ha hecho Cabo Verde.
Podían haberse conformado con estar en un Mundial. Ya era histórico. Ya habían superado cualquier expectativa. Ya habían conseguido que todo un país se sintiera orgulloso.
Pero decidieron involucrarse.
Decidieron competir de verdad.
Decidieron dejar de ser invitados para convertirse en protagonistas.
Y así, el país más pequeño de la historia en alcanzar los dieciseisavos de final no solo ha participado. Se ha comprometido hasta las últimas consecuencias. Ha corrido más, ha sufrido más y ha creído más de lo que su tamaño, su presupuesto o su historia parecían permitir.
Y entonces surge una pregunta interesante.
¿Qué pasaría si trasladáramos esta enseñanza a nuestra vida diaria?
¿Cuántas veces participamos, pero no nos involucramos?
¿Cuántas veces estamos presentes en nuestros proyectos, en nuestras relaciones o en nuestro trabajo, pero sin entregarnos del todo?
Quizá la diferencia entre hacer algo aceptablemente bien y hacer algo extraordinario sea precisamente esa.
Dejar de participar.
Y empezar a involucrarnos.
Porque la historia rara vez la escriben quienes simplemente están.
La escriben quienes deciden entregarse por completo.
A mi el fichaje de Vitinha es el que más ilusión me haría ahora mismo, ni Haaland ni hostias. Me dice Florentino que va a traer a Vitinha y le como los huevos arrugados esos que tiene hasta que le cambien de color.
Qué jugador dios mío...
Luis Enrique es el ejemplo perfecto de la fina línea entre la confianza y la arrogancia.
Hace años dijo que, sin Mbappé, controlaría todas las zonas del campo.
Que serían mejor equipo.
Dos años después, ha ganado 2 Champions seguidas.
En su día, probablemente, muchos le trataron de arrogante por decirlo.
Hoy, después de demostrarlo, es un genio con mucha confianza.
Curioso cómo esa fina línea muchas veces depende de una sola cosa:
Demostrar que tenías razón.
Primero te tachan de loco.
Luego te preguntan cómo lo has hecho.