A ver si lo estoy entendiendo.
Después de dos años sin títulos, con una crisis de juego y de identidad brutal, y en la que Mbappé se ha borrado y se ha ido de vacaciones cuando ha querido, el último partido en el Bernabéu, sale a meter mierda de sus compañeros (otros jugadores se fueron de viaje también) y a mentir sobre lo que dice su entrenador.
No somos conscientes del auténtico cáncer que es este jugador y que hasta que no le echemos, no volveremos a ser un equipo.
Porque hoy ha demostrado que nunca se va a bajar del altar en el que se piensa que está un tipo cuyo palmarés en los clubes son unas cuantas ligas francesas.