Queridos, el amor no es un boleto de lotería ni un acto de beneficencia. No se reparte al más sufrido ni se otorga al que mejor supo jugar a la víctima. El amor no se mendiga, se cultiva. No es una mesa donde uno sirve y el otro solo se sienta a comer. Es un jardín sagrado, no un altar. No vive de promesas huecas ni de sacrificios desproporcionados, sino de la voluntad diaria de quedarse, de regar cuando haga falta y de podar cuando sea necesario.
#danielhabif