Ser estudiante de una universidad pública es saber que detrás de cada aula hay sueños, esfuerzos y familias enteras que creen en un futuro mejor.
Defenderla es defender la igualdad de oportunidades. Que estudiar nunca sea un privilegio, sino un derecho para todos.
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Hoy 12 de octubre no es un día para festejar “la raza” ni para romantizar un “intercambio cultural” entre iguales.
Es un día para conmemorar a las culturas precolombinas que fueron devastadas a partir de la llegada de Cristóbal Colón a Guanahaní (Bahamas) en 1492, el inicio de la conquista y colonización española de América.
Lo que siguió no fue un encuentro pacífico. En el Caribe, en pocas décadas las poblaciones taínas, caribes y otras fueron diezmadas por la violencia, el trabajo forzado, la esclavitud y, sobre todo, las enfermedades europeas (viruela, sarampión, influenza) frente a las cuales no tenían inmunidad. En el continente, la conquista de los mexicas (1521) y de los incas (1530s) implicó guerras de exterminio selectivo, masacres, destrucción de ciudades y templos, y la imposición del sistema de encomiendas: trabajo obligatorio, tributos y despojo de tierras a cambio de “evangelización”.
El colapso demográfico en el siglo XVI fue una catástrofe: en muchas regiones se perdió el 80-95 % de la población. Aunque las enfermedades fueron el factor principal, la guerra, el desplazamiento, la explotación y la represión cultural aceleraron y profundizaron la destrucción. Se prohibieron religiones, se quemaron códices, se persiguieron idiomas y se desarticuló la organización social de civilizaciones complejas que llevaban milenios desarrollándose (mayas, mexicas, incas, pueblos del Cono Sur, etc.).
También hubo supervivencia, mestizaje, sincretismo y resistencia. Pero el impacto fue de una escala que muchos historiadores y pueblos originarios califican como genocidio o etnocidio. El relato oficial que durante décadas se impuso en Argentina (y en otros países) como “Día de la Raza” —o que ahora se intenta disfrazar de “respeto a la diversidad cultural”— borra esa violencia y presenta la conquista como un acto civilizatorio o un simple encuentro.
Hoy no hay nada que celebrar. Hay que recordar lo que realmente ocurrió y a quiénes se les arrebató su mundo.
Fuentes: Inca Garcilazo de la Vega, @FelipePigna , Artículos de revisionismo histórico, Susana Zanetti.
mi humilde reacción el día que maten al hijo de re mil puta de nick fury porque argentina no perdona ni olvida las cosas que dijo el re pelotudo de samuel sorete jackson