En la primavera de 1979, el arzobispo de El Salvador, Oscar Arnulfo Romero, viajó al Vaticano. Pidió, rogó, mendigó una audiencia con el papa Juan Pablo II, pero en vano.
Por fin, poniéndose en la fila de los fieles que esperaban la bendición, Romero sorprendió a Su Santidad para robarle pocos minutos.
Intentó entregarle un voluminoso informe, fotos, testimonios, pero el Papa no lo aceptó. "No tengo tiempo para leer tanta cosa" le respondió.
Romero balbuceó que miles de salvadoreños habían sido torturados y asesinados por el poder militar. Que ayer no más, el ejército había acribillado a 25 ante las puertas de la catedral.
El Santo Padre lo paró en seco: "¡No exagere, señor arzobispo!" Y luego exigió, mandó, ordenó:
"¡Ustedes deben entenderse con el gobierno Un buen cristiano no crea problemas a la autoridad La Iglesia quiere paz y armonía!"
Diez meses después el arzobispo Romero cayó fulminado en una parroquia de El Salvador. Las balas lo alzaron en plena misa, cuando estaba alzando la hostia.
Juan Pablo II, no hace mucho, fue declarado beato.
EDUARDO GALEANO.
(Del muro de FB de Marisa Sedova)
me acuerdo que de pequeño yo creía que estas cosas eran grupos ustra secretos que dominaban el mundo, cuando en realidad son grupos de señores con dinero que quieren sentir que forman parte de un grupo y son mas una estafa piramidal que otra cosa
🇻🇦| El papa Francisco tacha de "hipocresía" las criticas a la posibilidad de bendecir a las parejas gays.
"Nadie se escandaliza si doy mi bendición a un empresario que quizás explota a la gente y esto es un pecado gravísimo" aseguró Francisco en una entrevista.
Turba de seguidores de Bolsonaro intentan sin éxito tomar el Congreso Nacional en Brasil. Un intento parecido a la toma del Capitolio por los seguidores de Trump. La democracia tiene que defenderse de los nazis, fascistas, franquistas y demás nostálgicos de las dictaduras.