Buenas, este vídeo va sobre la recogida del 30 de julio en Mérida.Estamos muy contentos con la participación de la gente en este proyecto,nos encantaría que poco a poco se uniese gente para hacerlo mucho mejor. @ayto_merida@EPExtremadura@juventudmerida1@COPEMERIDA@Merida_AD
“Yo ya no tengo esperanza. Esto no va a parar, seguirá pasando en toda España, igual que está pasando en todo el mundo. Pero no dejéis de luchar, por favor, alguien tendrá que volver a luchar”.
freír tomate. Sin embargo, sus caras siguen tristes y de fondo la radio no deja de sonar. Andaluces y andaluzas, ¿sabéis cuáles son las últimas palabras que ha dicho mi abuela antes de que saliera de su casa?
ha podido olvidar que los demás obreros son amigos, aliados, sean catalanes, vascos o sirios. Y se ahogan en su propio desayuno, porque no entienden nada. Al final se levantan y se van a hacer sus cosas. Mi abuelo se sienta entre partituras y mi abuela me dice que va a
y la desconfianza han calado en las casas de Sevilla y de toda Andalucía. Y mientras, mi abuelo niega con la cabeza de vez en cuando y comenta que la culpa es del nacionalismo, que la izquierda siempre fue internacionalista, que en qué maldito momento el obrero andaluz
Yo la entiendo, y sufro con ella. Y no creo que esa bola de información acelerada y desordenada que acaba saliendo por su boca sea exagerada. La ultra derecha siempre ha existido. Sin embargo, ahora está en los barrios, entre la gente común. Los discursos que promueven el odio
duro demasiado tiempo, y ahora nos llaman “yihadismo feminista”. Que fueron tiempos muy grises, y que ahora escucha a vecinas hablar de los inmigrantes como si no fuesen personas que, a día de hoy, sufren hambre, miedo, odio, y todas esas cosas que ella también sufrió.
no tanto, sufrió la dictadura. Que pasó mucha hambre y mucho miedo. Y que ahora los están votando. Que vió como fusilaban a gente contra tapias cuando era niña, y ahora quieren acabar con la memoria histórica. Que ella y su madre trabajaron como esclavas por un bollo
pena por los que se ahogan en el mar, por los que no llegan a cruzar las fronteras, pena por su tierra, por Andalucía. Y entonces intercala toda esa pena que siente por mucha gente con trocitos de su historia. Porque ayer, en Andalucía, se votó fascismo. Y porque ella, hace
del Barrio, incluso por los que ayer no fueron a votar, pena por el chico nigeriano que vendía pañuelitos en el semáforo de enfrente y que la llamaba “mamá”, pero que lleva un par de meses sin aparecer, pena por las mujeres que van a dejar de recibir ayudas,