AYUDA.Mi madre lleva años con síntomas de una enfermedad rara diagnosticada recientemente.Le produce gran deterioro físico y mental(decenas de síntomas). Esperábamos última prueba antes d Navidad y puede alargarse hasta verano+ @saludand@JuanMa_Moreno@AndaluciaJunta@sanidadgob
Tenemos al HÉROE del día en #Málaga. Y no, no es malagueño ni español. Ha salvado a una anciana de ser arrastrada por el agua. Pónganse en pie y aplaudan... 👏🏻
Mi padre tiene un negocio de alquiler de apartamentos rurales en Asturias. Es un proyecto de vida que ha sacado adelante con esfuerzo, sudor y lagrimas y os lo quería enseñar.
Abro mini-hilo sobre Casa la Piedra (casalapiedra . es)
(no pongo el link porque Elon Musk es idiota)
Ayudemos al arte callejero!! 👏🏼💪🏼
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Los dos cadáveres abrazados que han aparecido en el desierto entre Túnez y Libia no son solo los cuerpos de dos migrantes más que suman a una lista de dolor y ya. No son meros números. Ni simples cifras. Son dos personas que han muerto por buscar una vida mejor, o simplemente en paz, y su historia debe saberse.
La madre se llamaba Fati Dosso (30) y la hija Marie (6) y eran de Costa Marfil. El marido y padre se llama Pato (30) y es originario de Camerún.
Después de intentar cruzar varias veces el Mediterráneo desde Libia y no conseguirlo, se dieron por vencidos y se mudaron a Túnez, donde Fati y Pato pensaban criar a su hija.
Hace unos días, las autoridades de Túnez los echaron en la frontera con Libia, en pleno desierto. Pato fue a buscar agua para la familia, pero luego se perdió. Lo han encontrado vivo hace poco.
Fati y Marie, en cambio, han muerto de sed y hambre.
Estas son las consecuencias de los acuerdos entre UE y países como Túnez y Libia: muerte, muerte y más muerte de inocentes.
Ellos no son los únicos que han pasado por esta situación. Ayer se encontraron a cinco cadáveres más sin vida por una deshidratación lenta y dolorosa.
Cada día, decenas de personas son expulsadas a ese árido desierto sin agua, sin comida y a merced de un sol abrasador con la esperanza de que ocurra un milagro y una patrulla o algún grupo de activistas les encuentren y les salven.
Recordad que nadie pone a su hijo en un barco salvo que el agua sea más segura que la tierra.
«¿Y tú? ¿Qué harías? ¿Hasta dónde llegarías? ¿Hasta dónde caminarías con los pies cansados?
Si oyeras mañana las bombas caer, no muy lejos de tu casa.
Si al principio no querías creerlo, pero tu vecino ya perdió a sus hijas cuando el techo de su hogar se las tragó. ¿Qué harías?
Si te dijera: “Papá tengo miedo” ¿Acaso no matarías dragones? ¿Conquistarías castillos? ¿Escalarías montañas? ¿Desafiarías imperios?».
Reflexionemos. Nos está quedando una sociedad de mierda. Unos comentarios repletos de odio culpabilizando y un sentimiento ausente de empatía al dolor en su estado más puro.
#quesesepa