Termina la cuarentena de los pasajeros y tripulantes españoles del barco donde se detectó el brote de infección por hantavirus.
Los dos casos positivos ya fueron dados de alta hace días.
A pesar de los profetas del apocalipsis y de quienes decidieron sobreponer sus ganas de hacer el ridículo por encima del interés público y la salud de todos, podemos decir que hicimos lo que teníamos que hacer, cuando teníamos que hacerlo y como teníamos que hacerlo.
A seguir reforzando los sistemas de vigilancia y actuación, que son los que nos salvan cuando lo inesperado ocurre.
GENIAL MICHELLE BACHELET
“No debería decir esto, pero lo voy a decir porque realmente lo creo. Si alguien me veta porque creo en la democracia, porque creo en el multilateralismo, porque creo en los derechos de las mujeres, porque creo en los derechos humanos, me sentiré honrada.”
María Vázquez.
Le cortaron los pezones, entre otras innombrables barbaries, siendo brutalmente torturada y violada en la prisión de Pontedeume, donde fue conducida a palos tras el golpe militar de 1936, sometida también a escarnio público.
Cansados de darle martirio la fusilaron en la playa de Miño – La Coruña el 19 agosto de 1936.
Cuando los fascistas quisieron asesinarla por la espalda, a pesar de estar destrozada, sacó fuerzas para plantarles cara y gritarles: «Cobardes, sed valientes y disparad de frente a una mujer».
Su casa fue saqueada y sus libros quemados. Su vida, su labor y su memoria sepultadas por el franquismo.
El enterrador al ver el estado de su ultrajado cuerpo quedó totalmente conmocionado.
Se llamaba María Vázquez Suárez, ejerció durante 12 años como maestra extendiendo los valores pedagógicos gratuitos, humanistas, feministas y laicistas de la segunda república.
Quienes la conocieron cuentan que era una persona muy sensible y entregada a su labor.
La primera mujer en hablar en público en Miño defendiendo, entre otras causas, los derechos de las mujeres.
María Vázquez no fue la única víctima del golpismo fascista y genocida, alrededor de 60.000 maestros y maestras fueron represaliad@s, siendo ellas las que sufrieron una represión más específica, machista y desproporcionada, para eliminar el modelo de mujer liberada de la segunda república, exterminando por ello un número significativo de maestras con extrema violencia de género, con violaciones y torturas previas a los fusilamientos, sobre todo en zonas rurales.
La consigna del franquismo era: «Escuelas vacías y más de mujeres»
El cura de Miño, Manuel Porta, dijo: «Afirmo con todos los caracteres de la realidad, que las alumnas que ha tenido María llevan en la frente el estigma rojo, que únicamente desaparecerá con la muerte.»
Unos días después del fusilamiento de María Vázquez un falangista le espetó en la cara a una de sus alumnas: «¿veis estos zapatos manchados de sangre? Pues es la sangre de vuestra profesora, la maté yo mismo.»
Después el franquismo, la sección femenina y los curas empezaron a formar mujeres sumisas y serviles a los hombres y útiles al régimen.
P.d. – Dedicado a una alumna mía que dijo hace poco en clase que con Franco se vivía mejor.
(Texto original de Jorge Núñez Jiménez)
La LEYENDA y su niña interior.
De Carolina a Carito.
Ahora que eres HISTORIA... ¡tu "puedo porque pienso que puedo" queda para SIEMPRE como INSPIRACIÓN, dentro y fuera de la pista, para miles de personas que tienen un SUEÑO!
Gracias, @carolinamarin 👏🏻
Tengo 53 años. En 1972, el año en que yo nací, las mujeres mayores de edad necesitaban el consentimiento de su marido o su padre para abrir una cuenta bancaria. Es solo un ejemplo de cómo eran las leyes y la mentalidad de aquella época.
+
El perdón se malentiende mucho.
La mayoría lo ve como un regalo que le das a quien te hirió.
Pero cuando lo entiendes de verdad, el perdón no tiene casi nada que ver con la otra persona.
Tiene que ver contigo.
Es el acto de soltar el veneno que sigues bebiendo cada vez que recuerdas el daño, cada vez que revives la escena en tu cabeza, cada vez que dejas que esa herida dicte cómo te sientes hoy.
Mantener rencor es como cargar una mochila llena de piedras calientes: quema tus hombros, te cansa el cuerpo, te ralentiza el paso, pero no afecta en absoluto a la persona que te la puso.
Mientras tú cargas el peso, el otro sigue su vida.
El rencor no castiga al culpable; castiga al que lo lleva.
Y lo peor es que se convierte en filtro: todo lo nuevo que llega (personas, oportunidades, momentos felices) pasa por ese filtro amargo y se tiñe de desconfianza, de cinismo, de “seguro me va a pasar lo mismo”.
Perdonar no significa olvidar, justificar o volver a confiar ciegamente. Significa decidir que esa historia ya no va a escribir el próximo capítulo de tu vida.
Es decir: “Lo que pasó dolió. Fue real. Me marcó.
Pero no voy a permitir que siga controlando mi energía, mi paz o mis decisiones”.
Ese acto de decisión interna libera espacio mental y emocional.
De repente tienes más claridad para ver lo que sí quieres ahora, más fuerza para atraer relaciones sanas, más ligereza para disfrutar lo cotidiano sin que una sombra vieja lo opaque todo.
El proceso no es instantáneo ni bonito.
Hay días en que el perdón se siente falso, como si estuvieras mintiéndote.
Otros días duele más soltar que seguir aferrado.
Pero cada vez que eliges soltar un poco más (aunque sea solo por hoy), el peso baja.
Empiezas a notar que reaccionas diferente ante sucesos parecidos, que no te quedas enganchado en conversaciones mentales eternas, que puedes pensar en la persona o el evento sin que el estómago se te haga nudo.
Eso es libertad real.
Y lo más transformador: cuando perdonas de verdad (a otros y, sobre todo, a ti mismo por las veces que te fallaste), abres la puerta a recibir.
Recibes amor sin sospecha constante, recibes oportunidades sin sabotearlas por miedo, recibes paz sin tener que ganártela cada día.
El perdón no borra el pasado; lo desarma como fuente de poder sobre tu presente.
No lo haces por bondad hacia el otro.
Lo haces porque mereces vivir sin cadenas invisibles.
Mereces que tu historia siga avanzando, no que se quede atrapada en un capítulo que ya terminó.
El perdón no es debilidad. Es la decisión más poderosa que puedes tomar por ti mismo.
¿Cómo puede un juez dejar en libertad a un señor que le da una paliza a su mujer y esta tiene que ser hospitalizada?
No entiendo esta justicia que pone en peligro a las mujeres una y otra vez. Al final ese miserable asesino fue al hospital a acabar con su vida.
DEP, Carmen.
Se puede buscar tu sitio ante la incertidumbre sin convertirte en un cafre reaccionario.
Ayuda mucho ser mujer.
Aquí esta belleza relacional y emotiva de Valeria Castro y Eva Amaral.
@amaraloficial@valeriacasrod
“Con todos estos datos, que los hombres se quejen por las denuncias falsas, es como si Ayuso lo hiciese porque le den cita para el médico dentro de 3 meses”
@la2_tve ha remitido el estreno de la nueva temporada de #AlCieloConElla Este monólogo inicial, genial.
¡BravA! 👏🏼💜