¿A dónde irán las personas mejor preparadas, con mayor vocación y talento para impartir justicia, si el Poder Judicial deja de ser un lugar en el que vale la pena construir una carrera?
¿Qué tan grave tiene que ser una “causa grave”?
La renuncia de la magistrada Mónica Soto vuelve a poner en evidencia lo poco grave que, a veces, resulta una “causa grave”.
Sobre eso escribo esta semana en #Garabato 👇🏼
https://t.co/bgHkYrfZ0Q
El intento de renuncia de #MónicaSoto ya atropelló la Constitución y la independencia judicial.
Ojalá no termine atropellando, además, la ley penal.
Hoy escribo sobre el último escándalo del @TEPJF_informa en @El_Universal_Mx: 🔻
https://t.co/O9VRjmg90J
Al final, quizá lo más interesante de estas cartas sea que la renuncia era la misma figura jurídica, pero nunca fue el mismo acto.
Si les gusta, un día las analizamos una por una con más profundidad.
A propósito de la renuncia de Mónica Soto, volví a leer las cartas de los ministros de la anterior Corte.
Me parecen documentos bastante interesantes. Parten de una misma circunstancia, pero dicen mucho sobre cómo cada ministro entendió su salida.
Va hilo:
Alcántara Carrancá. (mi favorita)
Habla de un “tremendo error”, advierte que podríamos haber “derrumbado, en un suspiro, lo que generaciones se esforzaron décadas en construir” y pide que algún día vuelvan tiempos “más serenos”.
Difícil leerla como una simple renuncia.