Hay que convertir la tierra en el cielo, en vez de imaginarlo más allá de las nubes. Porque al final, nadie sabe si existe. La Fé mueve montañas, pero no crea universos.
Hay momentos en los que pasamos por la vida de alguien sin conocer, nos miramos y quizás nos entendemos. Cuando ese momento ocurre no se preguntan, ¿puedo existir sin saberlo? Sin saber qué esa persona en algún instante sigue pensando en ti. Atreverse a existir sin tu permiso.
Quizás la simplicidad de mi impacto en la literatura se pierda en la historia y por eso no seré parte de ella. Porque ya tiene demasiada gente ahí, que conquistó continentes y que desarrollaron la ciencia a favor de la humanidad. Yo solo escribo, y con eso intento ser inmortal.