"No. No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar" - Bertolt Brecht
Creo ya que esos discursos suavecitos de las izquierdas latinoamericanas son insostenibles ante el desquiciamiento reaccionario de las ultra derechas. Basta de lemas que hablen de abrazos, vida y amor, no, deben ser campañas duras que apelen a la clase trabajadora y sin cobardías
@sergio_fajardo Lo único que provoca violencia, al menos en mí, son todo este poco de palabras insulsas. ¿lo único que se refreja es que es un país dividido? Super gran y reiterada observación, tan inocua y muy buena para cazar bobos.
@nimbuscienta@petrogustavo A mi me emputa que "el progresismo" caiga en el mismo discurso de "las formas" (hay que ser moderado, reír, chistoso), en la manera de presidir, ser severo, contundente en directrices,..que a Petro hoy lo están culpando de la derrota. Pobre mi Petro.
Como pasaron las elecciones por fin puedo decir tres mil veces malparida Angélica Lozano, tres mil veces malparido Fajardo, Robledo y todo el sector ficticio del centro que piensa que sus resentimientos adolescentes importan más que el futuro del país.
Ahora la crítica. La campaña fue un desastre. Lastró con una distancia innecesaria respecto a otros actores políticos que se alejaron, un candidato aislado y distante, una estrategia donde se daban por ganadores. Igual es muy grande lo hecho, pero hay que mirarse sin indulgencia.
[...ese era el margen que esperaban conquistar del centro, el que está en disputa. Ese margen nunca estuvo ahí, estuvo en la clase política a nivel regional y sus agendas. En el empresariado municipal. Nunca en el reencauche de la política de Chapinero alto o el performance]
Perdón por mi opinión de extremo danielsamperismo, pero no me parece muy antifascista eso de pedir que le dejemos de hablar a los amigos y familiares que no votarán por Cepeda.
@MauroBuenoR@emmviza X2!
La política severa (para reducir a una todavía más severa) no es para "almas bellas", nunca. Más adelante tenían tiempo para las conquistas, los conceptos, performances, etc. Faltó pragmatismo.
Si gana Abelardo, Daniel Raisbeck será nombrado Ministro de Defensa, cartera que bajo su mandato pasará a llamarse «Ministerio Espartano de Guerra». Su lema: «En Termópilas fuimos 300».
@MauroBuenoR Esa burbujita bogotana rancia que busca ser reencauchada como "expertos", en conceptos vacíos y redundantes, para cojer un contrato y luego salir hablando pestes si no les hacen caso.
Señor José Manuel Restrepo @jrestrp, si en los “debates” se va a expresar como lo hizo sobre mí en la entrevista con Eva Rey, ahí tiene su respuesta con mucho respeto.
Usted no quiere debatir; quiere fanfarronear la “superioridad” que cree tener, y eso es muy diferente.
Le digo, no es que no entienda ni que no haya visto sus mensajes. Simplemente no me interesa caer en su juego sucio y racista. Sinceramente, estoy enfocada en debatir ideas directamente con el pueblo, compartiendo y convocando miles de colombianos y colombianas en todo el país, algo que dudo que usted logre por sí solo.
Al que le falta entendimiento sobre este país diverso es a usted.
El día que vea al diferente no desde la superioridad, sino desde la igualdad, ese día debatimos.
Y tranquilo, no se desespere tanto, no es necesario.
En el 2014, cuando era Santos contra Zuluaga, la izquierda a la que veían desde las alturas, con tanto desdén y asquito, no dudó un segundo en apoyar a Juan Manuel en segunda vuelta. A mí nadie tuvo que «seducirme» el voto, era la paz o la debacle. No votamos felices, de hecho fue todo lo contrario, Robledo nunca nos bajó de «santistas solapados» pero primera estaba Colombia. Hablemos como adultos, lo que está en juego es el Estado social de derecho. Ni más, ni menos.
La política no es para las almas bellas. Al menos no si quieren triunfar.
Las almas bellas prefieren siempre su propia pureza al triunfo político. Les aterra untarse de los horrores del mundo.
Pero los triunfos políticos de los plebeyos nunca han venido de una supuesta pureza moral, sino de la acción política flexible y pragmática.
El pueblo no triunfa por puro, en otras palabras, sino por hábil: por saber hacer lo que hay que hacer para ganar.
Eso no iguala a los plebeyos con los ricos y poderosos. Que la política haya que hacerla, a pesar de las almas bellas y sus fantasías, por medio de la lógica misma de la política, no quiere decir que sus actores sean iguales y equivalentes.
La diferencia en los propósitos ya es una diferencia moral abismal.
No seamos almas bellas.