Carta en primera persona, con tono solemne y espiritual:
Esto no es un juego.
Mi muerte fue cruel. Morí en una cruz, desnudo, humillado y abandonado. Sentí el peso del desprecio, la traición y la indiferencia de aquellos a quienes amé hasta el final.
No derramé mi sangre por obligación, sino por amor. Cada herida habló de misericordia; cada gota derramada fue una puerta abierta al perdón.
Pero dime: ¿qué espera a quien rechaza una mano extendida por amor? ¿Qué queda para quien desprecia la luz y abraza voluntariamente las tinieblas?
No temo por quienes dudan y buscan con sinceridad. Temo por quienes endurecen su corazón hasta no sentir nada, por quienes llaman mentira a la verdad y se burlan de la gracia que les fue ofrecida.
Aún hoy sigo llamando. Aún hoy sigo esperando. Mi voz no grita desde la ira, sino desde el amor herido.
Porque el juicio más terrible no es el castigo, sino permanecer eternamente lejos de Aquel que te amó cuando nadie más lo hizo.
Mientras haya aliento, hay esperanza. Mientras tu corazón lata, la puerta sigue abierta.
Pero no confundas mi paciencia con indiferencia, ni mi misericordia con debilidad.
Yo fui el Crucificado. Yo fui el Rechazado. Y un día, cada alma deberá responder qué hizo con el amor que le fue entregado. ✝️🔥
Y no te culpo por no haber estado a mi lado como a mí me gustaría todos estos años. Pero me tengo que ir, no sé exactamente el día y lo sabes yo sé que lo sabes. Te diría tanto con un roce de tus labios 👄
@atemporal_es Cuando dos quieren dos se hablan y esa cosas sin más Nose que hago escribiendo ni siquiera sé quién eres ni nunca lo sabré si no me lo dices abiertamente me he puesto una auto venda en los ojos para no saberlo jajaja