No se trata de que algunas personas tengan una vida mejor que otras, ni de que todo dependa de la suerte. La diferencia está en que hay quienes han aprendido a enfocar su atención en aquello que les aporta bienestar y crecimiento, en lugar de quedarse atrapados en lo que les hace daño. Para conseguirlo, es fundamental abrir nuestra mente y reconocer las distintas opciones que tenemos frente a nosotros. Cada día nos brinda la oportunidad de elegir:
- Puedes quedarte esperando a que las oportunidades lleguen por sí solas, o tomar la iniciativa y crear tus propias oportunidades.
- Puedes pasar la vida quejándote de lo que no te gusta, o identificar aquello que necesitas transformar para sentirte mejor.
Puedes aferrarte a relaciones que requieren esfuerzo constante para mantenerse, o permitir que el amor surja y se desarrolle de manera natural.
- Puedes creer que tu felicidad depende de otra persona, o comprender que tu principal compañía y apoyo siempre serás tú mismo.
- Puedes resignarte a las circunstancias que te tocaron vivir, o trabajar para cambiarlas y construir el futuro que deseas.
Puedes vivir buscando la aprobación de los demás, o aprender a escuchar tu propia voz y confiar en tus decisiones.
- Puedes dejar que emociones como el dolor, la tristeza, el resentimiento o el odio controlen tu vida, o permitirte sentirlas, aprender de ellas y luego seguir adelante para sanar.
Nadie más que tú tiene el poder de elegir cómo afrontar cada situación y cómo responder ante los desafíos que la vida presenta. Todo puede transformarse cuando decides aceptar el cambio y actuar en consecuencia.
Ya no vives desde la herida, vives desde la lección. Ya no reaccionas, eliges. Ya no te rompes, te recoges. Has dejado de sobrevivir y empezado a vivir con conciencia. Esa transformación silenciosa es la señal de que estás listo para recibir una vida completamente diferente.
Respetuosamente, ya no haré ningún esfuerzo extra por la gente. Te buscaré si me buscas, te hablaré tanto como tú me hables y te incluiré en mi vida tanto como tú me incluyas en la tuya.
@AreliCorreSan Soñaría tan grande que el miedo no tendría ni voz, ni voto. Y sí, con un café en la mano todo sueño parece un poquito más alcanzable. ☕😊 Buenos días.