Ahora no sé, porque el mundo cambió, pero hubo una época donde saber jugar al fútbol era como un super-poder para los introvertidos. Te respetaban hasta los más grandes, entrabas fácil a todos los grupos, no tenías que esforzarte mucho por nada social. 10/10.
Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.
Nunca lo quisieron. Se tuvieron que guardar un tiempo y ahora buscaron una excusa para volver a criticarlo.
Siempre del lado correcto. Hasta la muerte con el diez. Les va a doler toda la vida.
Messi y la selección campeona del mundo estuvieron 5 horas arriba de un colectivo, paseando la copa junto al pueblo. Un festejo único con un calor insoportable. Ahhh, pero como no fue al balcón de la Rosada con el fajador coje putas, entonces son anti pueblo. Háganse ortear.
Un villero de Ciudadela los puso a patalear y llorar a los dos mejores jugadores del mejor equipo del mundo con tan solo una palabra, cabra in my books.
Mi infancia entera. El Rasta Rodriguez, Wilson Severino, Matías Alcaraz. Me puse triste cuando perdieron el ascenso con Sacachispas, no me acuerdo en qué año. Qué programón.