Ningún bando quiere admitir que tanto el yuri como el yaoi se consumen, en gran parte, por su contenido NSFW más que por la representación real. Aun así, ambos lados intentan ponerse en un pedestal moral, como si consumir uno los hiciera superiores al otro.
Argentina definitivamente tiene problemas de racismo y xenofobia sobretodo en tuiter pero no pienso aceptar criticas de estadounidenses que hasta hace una generación atras dividían como tomar el colectivo o a qué escuela ir segun el color de piel