La Laguna del Sapo es una zona clave para educación ambiental en muchos centros educativos de #Sevilla Este. El @Ayto_Sevilla tiene previsto destruirla
construyendo encima una rotonda. Hay que pararlo!
¿Usarías el autobús si tardaras 90 minutos en llegar al trabajo o a clase dentro de tu propia ciudad? 🤔 Por increíble que parezca, es lo que padece la gente de Sevilla Este tras el caos del Tranvibús, la eliminación de líneas, y un Metro del que nada sabemos. Aquí lo explican 👇
Lo del puente del Centenario de Sevilla es...es que no hay palabras. Otro tremendo agravio más a Sevilla que suma a tantos otros (hablamos del metro???). No hay derecho.. y ojo, que hemos tenido gobiernos centrales, autonómicos y locales de todos los colores y nada...vergüenza.
Pues ya estaría: la regulación europea iguala a los perros de caza con el resto de los perros en lo referido a su bienestar. Es hora de hacer lo mismo en España y modificar la ley de bienestar animal. Mismos perros, mismos derechos. 👇🏽
Las personas extranjeras que viven y trabajan aquí no son seres humanos de segunda clase. Querer dinamitar el principio de igualdad para discriminarlas es una mezcla de obsesión por el apartheid, mentalidad esclavista y xenofobia poco disimulada.
Protejamos la Laguna del Sapo en #Sevilla Este
La urbanizacion sobre las llanuras aluviales en Sevilla tuvo efectos dramáticos en el pasado y aún provoca el desbordamiento del Tamarguillo. En Sevilla Este ha sido necesaria una fuerte inversion para construir un enorme colector…
El Ayuntamiento ha quitado de la noche a la mañana y sin avisar el pipicán de la calle Médicos sin fronteras, en Sevilla Este.
Cientos de perros se han quedado sin su parque de juegos. Haremos todo lo posible para que este espacio vuelva a ser de los vecinos y sus animales.
@JuanToAragon
"Tenemos que aceptar que el Estado, o es sólidamente social o no va a funcionar, y que la Ciencia, la Investigación, la Sanidad los Servicios Públicos, son fundamentales y a partir de ahí empezamos a distinguir de ideología"
ATENCIÓN
Gran Iñaki Gabilondo ⬇️
Hace ochenta y dos años, en Niza, una chica de dieciséis años terminaba su examen final de secundaria como cualquier otra joven que sueña con el futuro, aferrándose a una normalidad que ya estaba resquebrajándose bajo el peso de la ocupación nazi, y apenas veinticuatro horas después, esa misma normalidad se rompía de forma irreversible cuando dos hombres la detuvieron en la calle, revisaron sus documentos y la arrastraron hacia una realidad de la que muy pocos regresaban; su nombre era Simone Veil, aunque entonces todavía era Simone Jacob, una adolescente que aún no sabía que su vida quedaría marcada para siempre.
Había crecido en una familia que creía profundamente en Francia, en sus valores, en la idea de que pertenecer a ese país era una garantía de dignidad y protección, pero la historia tenía otros planes, y en cuestión de horas fue separada de todo lo que conocía, enviada primero al campo de Drancy y después deportada a Auschwitz-Birkenau, donde dejó de ser una persona para convertirse en un número, donde el hambre, el frío y el miedo no eran episodios aislados, sino el paisaje cotidiano que definía cada día. Allí, junto a su madre y su hermana, aprendió que sobrevivir no era una cuestión de fuerza física, sino de vínculo, de resistencia interior y de una voluntad que se negaba a apagarse incluso cuando todo alrededor parecía diseñado para destruirla.
Perdió a su padre, a su hermano y, poco antes de la liberación, también a su madre, que resistió lo suficiente para mantenerlas con vida y luego desapareció en medio de la enfermedad y el agotamiento, dejando a Simone con apenas diecisiete años, sin hogar, sin familia completa y con un dolor que no podía explicarse con palabras, pero que tampoco logró detenerla. Porque cuando regresó a Francia, no eligió quedarse en ese lugar de pérdida, sino que decidió reconstruirse desde dentro, estudiar Derecho, convertirse en magistrada y dedicar su vida a algo que muchos habrían considerado imposible después de todo lo vivido: mejorar el mundo.
Años más tarde, como ministra de Salud, se enfrentó a un Parlamento hostil para defender una ley que cambiaría la vida de millones de mujeres, soportando insultos que intentaban reducirla, pero sin apartarse ni un centímetro de lo que creía justo, y ganó, dejando su nombre unido para siempre a una de las transformaciones sociales más importantes de Francia. Más adelante se convertiría en la primera mujer en presidir el Parlamento Europeo y, finalmente, en una de las pocas figuras honradas en el Panteón de París, no como símbolo de poder, sino como testimonio de lo que significa levantarse después de haberlo perdido casi todo.
Simone Veil no respondió a la pregunta de cómo seguir adelante con palabras.
Respondió con una vida entera.
Una vida que demuestra que incluso desde el lugar más oscuro… se puede volver a construir la luz.
Hay >5000 personas, 77 de ellos niños, q están en lista de espera para un trasplante en España.
Esta campaña orquestada por motivos ideológicos les afecta directamente: detrás de cada órgano hay una vida esperando.
Ojalá quienes se dedican a sembrar dudas lo tengan en cuenta.
La escena se repite y aumenta cada año más: paso en la calle… y, delante, una selva de móviles. No es anecdótico. Es estructural. Y es un problema. Quien levanta el brazo no solo graba: tapa. Quien enciende la luz no solo ilumina: rompe la atmósfera. Quien planta un trípode no solo registra: invade. La tecnología no es el enemigo. El uso sin medida, sí. Las cofradías cuidan cada detalle durante meses. Lo mínimo exigible es que el espectador cuide su comportamiento durante unos minutos. Porque esto ya no va de libertad individual. Va de respeto colectivo.
🚨‼️A ver si podemos echar una mano con esto.
Se ha perdido en Sevilla Este un documento dentro de un tubo portaláminas. El documento es un certificado de un Máster a nombre de Sonia Segura Jurado.
Compartid por favor, no os cuesta trabajo y le haríamos un gran favor. Gracias 😉
Así luce las atarazanas después de la inauguración y la fotito política. Llena de mierda y dando un imagen pésima como toda la ciudad. Lo de Sevilla no tiene solución. Una ciudad con mucho potencial pero con dirigentes nefastos.
El gorrión no solo es una especie que llena de vida nuestras ciudades, sino que además es un indicador de calidad ambiental y de nuestro bienestar. Su declive es una noticia terrible que nos recuerda la necesidad de entornos urbanos más verdes.
#DíaMundialDelGorrión
Esta es la Laguna del Sapo en Sevilla Este. Escucha a quienes también viven en #SevillaHoy
El @Ayto_Sevilla quiere acabar con este enclave de tranquilidad y vida, quiere matar a su fauna para especular con sus sueños. Cada vez más gente la conoce, la disfruta y la defiende.