ElXokas fue al podcast de Jordi Wild y soltó el típico discurso colonial disfrazado de “dato histórico”. Ese momento en el que alguien confunde tener micro con tener contexto.
Y claro, en internet puedes decir muchas cosas.
Pero también puede aparecer alguien como Williams Alegría y responder desde América Latina con memoria, historia y una paciencia que no todos merecen.
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La despedida de Tito Lewandowski ayer fue muy emotiva. Pero este es EL MOMENTAZO.
Lewandowski llega al camerino antes del partido y se encuentra en su puesto la cinta de capitán del Barça. Araujo, Pedri y Raphinha acordaron cederle la cinta para que Robert la llevara en su último partido ante la afición.
Robert la toma, la admira, sonríe y se emociona hasta las lágrimas. Un gesto tan simple que demuestra el amor y respeto que Tito le tiene al Barcelona y viceversa.
Dame siempre a atletas y profesionales como Robert Lewandowski 🫶
Gracias tío.
Gracias por todo, gracias por venir, gracias por darlo todo, gracias por darnos títulos y gracias por devolver este club donde se merece.
Leyenda del FC Barcelona.
💔⚽️ Un gol para toda la vida. Kun Agüero, Gio Reyna y su hermano Jack, una historia que pasó hace exactamente 14 años:
“Un día de estos tengo que darle las gracias a Sergio Agüero.
Durante mucho tiempo he pensado: necesito jugar contra este tipo, sólo para poder hablar con él. No. Tengo una historia que contarle. Hace muchos años Sergio marcó un gol que me dio uno de los momentos más felices de mi vida.
Para entender por qué, necesitas saber sobre mi hermano mayor: Jack. Jack era mi héroe cuando era niño. Algunas personas piensan que mi papá, Claudio, me hizo un buen jugador, ya que él era profesional. Claro, me dio buenos consejos y algunos genes bastante buenos. Pero cuando yo era niño en Manchester, donde papá jugaba en el Manchester City, el que siempre jugaba conmigo en el patio era Jack.
Yo tenía cuatro años y Jack era tres años mayor, por lo que a veces me dejaba ganar dejando escapar algunos tiros bajo su pie. Sin embargo, la mayor parte del tiempo Jack se aseguraba de que perdiera. Y me enojaba, lo mordía, peleaba con él. Luego lloraba y corría hacia mi mamá, Danielle. Esos juegos me hicieron crecer mucho y papá te dirá lo mismo. Mi competitividad, mi lucha, todo eso surgió de intentar vencer a Jack.
Era el hermano perfecto. Siempre fui un niño tímido, por lo que él me incluía en cualquier cosa que hacía con sus amigos, lo que significó que me acostumbré a jugar contra niños que eran varios años mayores.
Eso me dio confianza. Cuando yo no estaba, decía cosas buenas de mí. Cuando se dio cuenta de que yo iba a ser mejor que él, me impulsó a convertirme en lo mejor que podía ser. Y si hubiera jugado un buen partido, él sería la primera persona en llamarme para decirme lo bien que había jugado.
En 2007, nuestra familia se mudó a Nueva York, donde papá jugó para los New York Red Bulls. En el verano de 2010, a Jack le diagnosticaron cáncer cerebral. Tenía 11 años. En un momento pareció que iba a sobrevivir, pero en diciembre de 2011, los médicos descubrieron que el tumor había regresado.
Poco después, cuando nos fuimos de vacaciones a México, Jack empezó a enfermarse y a engordar debido a la quimioterapia. Todavía podía caminar y nadar, pero se cansaba muy rápidamente. Fue entonces cuando me di cuenta de que esto podía terminar muy mal.
Durante los siguientes meses hice todo lo que pude para ayudarlo. Tuve que crecer rápido. No podía levantarse. Llegó un momento en el que tuvo que usar pañales. Aprendí a cocinar comida en el microondas, lavé los platos y cosas así. Sólo quería hacer feliz a mi familia y, por supuesto, hacer feliz a Jack.
Todos lo hicimos, especialmente cuando sabíamos que solo le quedaban unos meses de vida. Todas las noches, en la mesa, nos contábamos historias y nos reíamos. Cada noche. De alguna manera, incluso en una situación tan devastadora, logramos divertirnos un poco.
Un día de mayo de 2012, cuando Jack tenía 13 años, nos reunimos en la sala para ver el último día de la Premier League. Creo que hasta mis abuelos estaban allí. Todos somos grandes fanáticos del City, porque papá jugó allí. Si el City no ganaba, teníamos que esperar que el Manchester United, que estaba detrás del City sólo por diferencia de goles, tampoco ganara.
Todos estábamos bastante seguros de que el City iba a vencer al QPR, uno de los equipos más pequeños de la liga. Cuando el City anotó en la primera mitad, la victoria y el título parecieron una formalidad…”
(sigue)
En mi vida había estado tan de acuerdo con una persona
Lo peor es que hay gente que dice que hay que sentirnos orgullosos de lo de ayer https://t.co/Hm66RAXYKd