Todo se calma cuando sueltas el control, relajas la mente y confías en que las cosas se van a dar exactamente como tienen que darse. El destino sabe muy bien lo que hace. La vida siempre pone todo en su lugar.
Un día, por fin abrimos los ojos, y nos preguntamos, "¿Es en serio que estoy sufriendo por alguien que no me da nada?, ni amor, ni atención, ni cariño, ni consejos y en vez de sumar solo nos resta, solo nos dan dolor, y desde ese día, NUNCA más.