Arturo Pérez-Reverte. En Flandes no teníamos internet, sólo una espada y nuestros propios dientes. Soy la T mayúscula en la RAE. T de Testosterona. Parodia.
Como influenciador de los jóvenes me veo en la obligación de pedirles que se laven el culo después de descomer. Cada día, todos los días. Si sólo utilizan papel, no lo están haciendo bien.
En mis tiempos la élite era algo diferente. Eran nervios de acero, capacidades imposibles, carismas arrebatadores. Era muchas cosas, pero nunca niñatos, vicio y fornicio.
A mi silla no la puede rayar el diamante. A mi silla sólo podría rayarla una uña mía o, por supuesto, una astilla de la propia silla.
Esto quiere decir que la mejor manera para destruirme sería esperar y robar mis uñas cortadas. Cruzada en la cual les deseo suerte.
Yo quería el sillón de la CH mayúscula, pero me dio un cabreo y le di dos puñetazos. Las astillas siguen allí y automáticamente la letra desapareció del abecedario.
Esto, por supuesto, no quiere decir que les esté mostrando mi punto débil.
La silla con la letra T de la real academia española está hecha de una fibra que las ciencias todavía no han sabido encuadrar en una tabla de metales.
Las sillas se corresponden con nuestros espíritus.