Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
No le debo respeto a quien me lo falto.
No le debo empatía a quien se burlo de mi dolor, y no le debo ninguna lágrima a quien sabía lo que hacía y aún así lo hizo.
Cuando me dicen que soy amargada, pero las personas que realmente me conocen saben que me río por todo, soy sensible, cariñosa, detallista, amorosa, que tengo un buen corazón, pero también soy fría y me disocio de la nada.
Mi intuición es una locura, a veces no tengo pruebas de nada, pero igual sé que algo está pasando a mis espaldas… y casi siempre termino teniendo razón.
Cuando me preguntan “¿qué es el amor?” y me acuerdo de mí juntando dinero para comprarle algo que mencionó en una conversación random que quería, solo para que se sintiera especial.