No soy dueño del botón de tu brasier, ni del aire que podría alzar tu falda, no soy dueño de tus ganas de besar, ni de los motivos que tendrás para ignorarme.
Jesús eres el mejor testigo del amor que te profeso. Tengo la conciencia tranquila, por eso no me confieso. Rezando dos padres nuestros, el asesino no revive a su muerto
Jesús, hermanos míos, es verbo, no sustantivo.
Soy exactamente lo que no mereces
Haría un puente hasta Plutón con mis defectos.
He cometido el mismo error 500 veces
Y estoy a 100 años luz de ser perfecto.