En realidad no quiero hablar de lo que me pasa.
Prefiero llevarlo conmigo, a mi manera y en silencio. No todos entienden, y tampoco todos tienen que saberlo.
“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
antes pensaba que el duelo era llorar, pero es algo mucho más cruel. El verdadero duelo es comer sin hambre, es reír sin estar feliz, es despertar sin ganas de seguir adelante.