Sí, hoy se terminó tu último baile mundialista. Sí, hoy se acabó tu sueño de convertirte en campeón del mundo antes retirarte. Pero nada, absolutamente nada, cambia tu legado.
Gracias por no rendirte, ídolo. Gracias por siempre jugar con osadía y alegría, a pesar de todas las críticas que llegaste a recibir por tu estilo de juego. Gracias por inspirar a una generación entera. Y gracias por recordarle al mundo que el fútbol es felicidad.
Hoy las lágrimas son inevitables, pero el tiempo te hará entender que tu grandeza va más allá de cualquier título o trofeo. Tú hiciste que una generación completa se enamorara más de la pelota. Y es que, aunque Lionel Messi y Cristiano Ronaldo siempre fueron los más grandes, todos alguna vez salimos a la calle queriendo jugar al fútbol como tú.
ERES ETERNO, NEYMAR JÚNIOR.
Hubieran sacado un comunicado cuando Enner Valencia fingió una lesión para escaparse en la ambulancia porque había entrado la policía al campo para detenerlo por no pagar la pensión de manutención a su ex pareja.
Pero ahí se quedaron callados.